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<channel><title><![CDATA[&Aacute;LVARO MORIANO - Relatos, reflexiones e inquietudes]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes]]></link><description><![CDATA[Relatos, reflexiones e inquietudes]]></description><pubDate>Tue, 29 Sep 2026 16:52:00 -0700</pubDate><generator>Weebly</generator><item><title><![CDATA[CAPÍTULO XIII: PROFESOR]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xiii-profesor]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xiii-profesor#comments]]></comments><pubDate>Thu, 08 Jun 2023 16:22:59 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xiii-profesor</guid><description><![CDATA[Nunca hab&iacute;a imaginado que acabar&iacute;a siendo profesor. En clase nunca fui de los peores, pero tampoco de los mejores. Adem&aacute;s era un poco pieza. No me apasionaba estudiar, pero tampoco se me daba mal. Nunca he sacado una matr&iacute;cula de honor, pero tampoco me he esforzado por conseguirla ni me ha preocupado lo m&aacute;s m&iacute;nimo. No ser&iacute;a justo decir que aplicaba la ley del m&iacute;nimo esfuerzo, pero priorizaba otros aspectos de mi vida y siendo una persona pr [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">Nunca hab&iacute;a imaginado que acabar&iacute;a siendo profesor. En clase nunca fui de los peores, pero tampoco de los mejores. Adem&aacute;s era un poco pieza. No me apasionaba estudiar, pero tampoco se me daba mal. Nunca he sacado una matr&iacute;cula de honor, pero tampoco me he esforzado por conseguirla ni me ha preocupado lo m&aacute;s m&iacute;nimo. No ser&iacute;a justo decir que aplicaba la ley del m&iacute;nimo esfuerzo, pero priorizaba otros aspectos de mi vida y siendo una persona pragm&aacute;tica y poco ambiciosa, invert&iacute;a mis mayores esfuerzos en lo que m&aacute;s gustaba. Y as&iacute; fueron pasando los a&ntilde;os, siendo uno m&aacute;s del mont&oacute;n, sin grandes aspiraciones en mi vida m&aacute;s que vivirla lo mejor que pod&iacute;a. Pero jam&aacute;s de los jamases, me podr&iacute;a haber imaginado que acabar&iacute;a siendo profesor y me pondr&iacute;a delante de treinta alumnos a explicarles cosas, no una vez, sino muchas veces a lo largo de todo un curso escolar, durante unos cuantos a&ntilde;os. Eso eran muchas horas para ense&ntilde;ar. &iquest;Qu&eacute; iba a explicar yo que no pudieran aprenderlo de alguien con m&aacute;s conocimientos y experiencia? Lo que viene siendo el famoso s&iacute;ndrome del impostor. Adem&aacute;s, nunca me ha gustado hablar en p&uacute;blico, siento p&aacute;nico esc&eacute;nico. En clase, o en cualquier lugar siendo parte del p&uacute;blico, cada vez que sent&iacute;a ganas de hacer una pregunta el coraz&oacute;n se me pon&iacute;a a mil por hora, me empezaban a sudar las manos y me bloqueaba y no levantaba la mano. La cantidad de preguntas que me he quedado con ganas de hacer a lo largo de mi vida. Muchas veces, en clase, cuando me entraba sue&ntilde;o, pensaba en hacer una pregunta y mi cuerpo se pon&iacute;a tenso y me despertaba y la pregunta nunca la hac&iacute;a, era una forma de autoenga&ntilde;ar a mi cuerpo. Mis competencias y habilidades sociales en ese aspecto eran una aut&eacute;ntica basura (algo las he mejorado, me sigue pasando pero ya me da m&aacute;s igual). Tambi&eacute;n me ha costado mantener la atenci&oacute;n constante mientras alguien explicaba. No es que no escuchara, pero necesitaba dibujar o hacer garabatos para que mi mente no se pusiera a pensar en otras cosas, y aunque pareciera que no atend&iacute;a, era mi forma de escuchar y tomar notas. Me pasa leyendo tambi&eacute;n, en cierto punto pierdo la atenci&oacute;n y me pongo a pensar en otras cosas. Y con todas esas taras, &iquest;por qu&eacute; me iba a hacer profesor? Pues no lo sab&iacute;a muy bien, pero fue una pulsi&oacute;n que sent&iacute; bastante clara.<br /><br />El haber visitado el colegio Montserrat de Barcelona en el dos mil trece me cambi&oacute; mi perspectiva en cuanto a la educaci&oacute;n. Qu&eacute; envidia sent&iacute; de no haber estudiado all&iacute;, o en un colegio similar. Qu&eacute; de posibilidades ten&iacute;an los alumnos. Fue en esa visita cuando o&iacute; hablar de las Inteligencias M&uacute;ltiples de Howard Gardner, del aprendizaje por proyectos, del aprendizaje cooperativo, del pensamiento visual y de otras metodolog&iacute;as que me jodi&oacute; bastante que no las hubiera experimentado yo. Despu&eacute;s, el haber tenido la oportunidad de grabar diferentes ponencias y cursos de metodolog&iacute;as educativas y de innovaci&oacute;n pedag&oacute;gica, organizadas por Escuelas Cat&oacute;licas (mi madre trabaja all&iacute; y fue gracias a eso que me llamaron para colaborar con ellos. Yo era el hijo de Ana de Fere) mis conocimientos sobre la educaci&oacute;n fueron creciendo y comenc&eacute; a leer libros sobre el tema. Gracias tambi&eacute;n al proyecto Escuela21 de Alfredo Hernando, a quien le hice un peque&ntilde;o v&iacute;deo promocional, pude empaparme bien de toda la movida educativa a nivel internacional. Todo eso fue haciendo poso en mi interior, sin que me diera cuenta, todav&iacute;a no ten&iacute;a la idea de ser profesor. Mis visitas al colegio de las Irlandesas de Cullera, en Madrid, a grabar el documental &ldquo;Yo voy a ser el rey le&oacute;n&rdquo; y estar en contacto todas las semanas con alumnos y profesores, durante varios meses, me hizo ver de primera mano el trabajo que realizaban, y me fue aportando algunas destrezas. La gota que colm&oacute; el vaso, como ya os cont&eacute;, fue no aprobar las oposiciones de polic&iacute;a. Fue como cuando te pierdes en un bosque lleno de matorrales sin saber salir y de repente encuentras un camino que no indica a d&oacute;nde va, pero te da buena espina y conf&iacute;as y lo sigues, porque es mejor ese camino que el bosque.<br /><br />Me saqu&eacute; el m&aacute;ster sin dificultad en la Universidad Rey Juan Carlos, el a&ntilde;o de la movida de los t&iacute;tulos con los pol&iacute;ticos, e hice mi tfg sobre las Inteligencias M&uacute;ltiples, tema que me sigue apasionando. Las pr&aacute;cticas me las busqu&eacute; por mi cuenta y me present&eacute; en los Salesianos de Atocha, que en ese momento no aceptaban pr&aacute;cticas de profesorado en audiovisuales y les convenc&iacute; para que me cogieran. Me vend&iacute; lo mejor que pude, les dije que hab&iacute;a estudiado en Salesianos Estrecho y era de la familia. Funcion&oacute;. Estuve dos meses de pr&aacute;cticas y fue ah&iacute; donde aprend&iacute; a ser profesor. Gracias a Juli&aacute;n y Jos&eacute; Luis, que me fueron formando y me dieron la oportunidad de impartir peque&ntilde;os talleres de guion y cortometrajes. La experiencia fue muy gratificante y a finales del dos mil quince, me llamaron para sustituir un par de meses a Jos&eacute; Luis, que impart&iacute;a edici&oacute;n y regiduria de teatro. Fue la prueba de fuego, en la que me enfrent&eacute; yo solo a dar clases y afrontar los "problemas" y vicisitudes diarios de la profesi&oacute;n. Me desenvolv&iacute;a muy bien la verdad. Congeniaba con los alumnos y aunque sufr&iacute;a estr&eacute;s por querer hacerlo bien y, dedicaba much&iacute;simas horas a preparar las clases,estudiar y formarme en lo que no controlaba tanto, disfrutaba mucho y sab&iacute;a que val&iacute;a para esto. Por fin hab&iacute;a encontrado mi sitio y sent&iacute;a que pod&iacute;a aportar algo a la sociedad y dejar mi semillita en este mundo.<br />Al a&ntilde;o siguiente me volvieron a llamar para una sustituci&oacute;n de un curso entero, ya palabras mayores, para dar el m&oacute;dulo de cine y regidur&iacute;a. El m&oacute;dulo de cine lo disfrut&eacute; mucho y lo fue adaptando a lo que cre&iacute;a que pod&iacute;a mejorar y aportar m&aacute;s de mi experiencia como "cineasta". Al acabar el curso consegu&iacute; que me contrataran en un centro nuevo que empezaba de cero, ifp del Grupo Planeta. Fue muy duro porque me toc&oacute; impartir televisi&oacute;n y producci&oacute;n de eventos, y no ten&iacute;a ni zorra, as&iacute; que me pas&eacute; todo el a&ntilde;o estudiando y leyendo gran cantidad de libros y apuntes. Sufr&iacute; mucho y me fue entrando cada vez m&aacute;s ansiedad, pero aguant&eacute;. El curso siguiente consegu&iacute; cambiar tele por cine, que era donde pod&iacute;a aportar m&aacute;s. Prepar&eacute; muchos proyectos y di muchas ideas que mejorar&iacute;an las pr&aacute;cticas y las clases, pero me choqu&eacute; con la nueva directora que pusieron y con los de comercial. Trataban a los alumnos como clientes y yo priorizaba la calidez, cercan&iacute;a y lo que era mejor para el alumno, no para el centro. Las fricciones eran constantes.Estuve apunto de dejarlo, adem&aacute;s estaba como falso aut&oacute;nomo, pero el Gobierno les mult&oacute; y les oblig&oacute; a regularizar los contratos, as&iacute; que, me ofrecieron un contrato indefinido, el primero y &uacute;nico que he tenido en mi vida. No lo pude rechazar, as&iacute; que, lo firm&eacute; y me obligu&eacute; a creerme las promesas de mejoras que se iban a hacer el curso siguiente. Pero lleg&oacute; el curso siguiente y nos cambiaron de sede y todo fueron m&aacute;s y m&aacute;s complicaciones y peleas absurdas burocr&aacute;ticas. Cada proyecto que intentaba llevar a cabo estaba lleno de obst&aacute;culos rid&iacute;culos con administraci&oacute;n, comercial, marketing, legal y toda su puta madre que odiaba a m&aacute;s no poder. Todo eso me fue quemando mucho. Justo ese verano lo dej&eacute; con mi pareja y ya no ten&iacute;a muchos motivos por los que aguantar en el trabajo. Era enero de dos mil veinte y mi amigo Javier Macipe iba a dirigir su primera pel&iacute;cula, as&iacute; que, mand&eacute; el curro a la mierda y con &eacute;l, milagrosamente, se fue una ansiedad bestial que me estaba empezando a hacer da&ntilde;o.<br /><br />Dej&eacute; el trabajo el seis de marzo y me fui a Zaragoza que es donde se empezaba a rodar la pel&iacute;cula. El once de ese mes nos confinaron por la pandemia y en vez de volver a Madrid, hu&iacute; con Macipe a una casita de su hermana en Biescas. All&iacute; estuvimos los dos hasta mayo, cada uno jodido pero apoy&aacute;ndonos. Los dos lo hab&iacute;amos dejado con nuestras parejas hac&iacute;a poco, a Javi le hab&iacute;an paralizado sine die su pel&iacute;cula y yo lo hab&iacute;a dejado todo por la pel&iacute;cula. Comenzamos a meditar y hacer yoga. Vimos mucho cine y le&iacute;mos. Tuvimos largas conversaciones. La educaci&oacute;n se estaba haciendo online y me alegr&eacute; de no ser parte de toda esa locura, me hubiera tirado por el balc&oacute;n de mi casa (exagero, pero probablemente la ansiedad que sufr&iacute;a se hubiera convertido en depresi&oacute;n). Eran unos sentimientos extra&ntilde;os, un vac&iacute;o y una liberaci&oacute;n, un ahora qu&eacute;, un me da igual, un a partir de ahora voy a hacer lo que me siente bien aunque tenga que renunciar a cosas. No echaba de menos las clases y eso era buena se&ntilde;al.<br /><br />Pero ese no fue el final de mi carrera como profesor. A final de a&ntilde;o me volvieron a llamar para sustituir a la misma profesora en los Salesianos. No sab&iacute;a si volver a las andadas, llevaba mucho trabajo de limpieza interior y de salirme de la rueda y la alienaci&oacute;n como para volver, no hab&iacute;a pasado tanto tiempo, pero el a&ntilde;o que estuve all&iacute; estuve bien, me gustaba dar clases all&iacute; y me ven&iacute;a bien el dinero porque se me hab&iacute;a acabado el paro, as&iacute; que, acepte. Volv&iacute; a dar clases, con mascarilla esta vez y algunas online, pero me adapt&eacute; bien y volv&iacute; a coger el ritmo y la motivaci&oacute;n. El curso siguiente me ofrecieron seguir pero la pel&iacute;cula se iba a reanudar en dos mil veintid&oacute;s y volv&iacute; a elegir dejar el curro por el cine. Adem&aacute;s, los &uacute;ltimos meses de dos mil veintiuno me comenzaron unos dolores horribles en el pecho y la cabeza. Por m&aacute;s pruebas que me hicieron y m&aacute;s m&eacute;dicos que me miraron, me dec&iacute;an que no ve&iacute;an nada, que ser&iacute;a ansiedad. Yo les dec&iacute;a que los s&iacute;ntomas no ten&iacute;an nada que ver a los que ten&iacute;a cuando realmente sufr&iacute; ansiedad, que eran ganas de vomitar al levantarme, un tic en el ojo, nervios constantes, cansancio a todas horas y ganas de no hacer nada. Ya no sent&iacute;a eso, me gustaban las clases, estaba feliz, meditaba y llevaba una vida sana y encima ten&iacute;a pareja, qu&eacute; cojones iba a ser eso ansiedad. Estuve tomando pastillas que me recetaron: diazepam, triptizol, naproxeno&hellip; Que me calmaban s&iacute;, pero porque iba todo el d&iacute;a drogado. En diciembre cog&iacute; covid por segunda vez, y fue as&iacute; como me desped&iacute; de los salesianos, sin poder ir en persona.<br /><br />En enero de dos mil veintid&oacute;s fui con Javi a Argentina, para estar dos meses de preproducci&oacute;n de la pel&iacute;cula y otros dos de rodaje. Ya no sent&iacute;a ning&uacute;n dolor, as&iacute; que qui&eacute;n sabe, igual s&iacute; que era ansiedad lo que hab&iacute;a tenido, una diferente, m&aacute;s oculta y subconsciente. En febrero la pel&iacute;cula se volvi&oacute; a paralizar por problemas econ&oacute;micos y nos tuvimos que volver a Espa&ntilde;a. Otra vez sin nada, ni pel&iacute;cula, ni trabajo, ni ostias en vinagre. Parec&iacute;a el d&iacute;a de la marmota. Ese a&ntilde;o no volv&iacute; a dar clases. La pel&iacute;cula se retom&oacute; finalmente en octubre y por tercera vez para all&aacute; que fui, esta vez sin tener que dejar ning&uacute;n trabajo porque no ten&iacute;a, sin dolores de ning&uacute;n tipo, libre como un p&aacute;jaro y m&aacute;s feliz y tranquilo que un monje tibetano. La pel&iacute;cula por fin se rod&oacute;.<br />En enero de dos mil veintitr&eacute;s retom&eacute; las clases, pero algo completamente diferente a lo que hab&iacute;a hecho antes. Comenc&eacute; a dar talleres de cine en pueblos de Madrid a adolescentes y lo disfruto como un enano. Prefiero este tipo de ense&ntilde;anza. Acab&eacute; un poquito quemado y desencantado de la formaci&oacute;n reglada. Creo que el sistema educativo deber&iacute;a replantearse muchas cosas y sobre todo, cuidar much&iacute;simo m&aacute;s a sus profesores, porque un profesor motivado y feliz, es el mejor profesor posible que puede tener un alumno. Y eso se nota. Yo por lo menos lo noto en mi.<br /><br />Esta es mi situaci&oacute;n actual, profesor ambulante, llevando el cine a los pueblos y ofreciendo todo lo que soy y lo que tengo, que no es mucho, pero tampoco es poco. As&iacute; que, si alguien tiene alg&uacute;n pueblo y quiere que organicemos un taller de cine, (Tambi&eacute;n he dado talleres online, que hay que adaptarse) aqu&iacute; estoy, sin ansiedad, tranquilo y con ganas de seguir en esto tan bonito y dif&iacute;cil que es la educaci&oacute;n.<br />&#8203;<br />Todo mi respeto a los profesores y profesionales de la educaci&oacute;n , para mi uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO XII: VIGILANTE MUSEO]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xii-vigilante-museo]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xii-vigilante-museo#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:07:51 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xii-vigilante-museo</guid><description><![CDATA[Liberado. As&iacute; me sent&iacute;a cuando no aprob&eacute; las oposiciones de polic&iacute;a. Era julio de dos mil catorce y estaba trabajando de vigilante de sala en el museo Reina Sof&iacute;a. Era un trabajo sin ninguna complicaci&oacute;n. Llegabas a las 9:30 de la ma&ntilde;ana, charlabas un rato con los compa&ntilde;eros, te asignaban una sala de una planta, te ibas a esa planta y te quedabas all&iacute; cinco horas dici&eacute;ndole a la gente que no se hiciera fotos, que no se acercar [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">Liberado. As&iacute; me sent&iacute;a cuando no aprob&eacute; las oposiciones de polic&iacute;a. Era julio de dos mil catorce y estaba trabajando de vigilante de sala en el museo Reina Sof&iacute;a. Era un trabajo sin ninguna complicaci&oacute;n. Llegabas a las 9:30 de la ma&ntilde;ana, charlabas un rato con los compa&ntilde;eros, te asignaban una sala de una planta, te ibas a esa planta y te quedabas all&iacute; cinco horas dici&eacute;ndole a la gente que no se hiciera fotos, que no se acercara tanto a los cuadros (behind the line please), que no gritaran y poco m&aacute;s. A veces, alg&uacute;n visitante te daba algo de conversaci&oacute;n, pero la mayor&iacute;a del tiempo, sobre todo entre semana y m&aacute;s a&uacute;n si te tocaba en la cuarta planta, pasabas la mayor parte de tiempo solo y en silencio. A m&iacute; siempre me ha gustado mucho ir a museos y observar con calma las pinturas, as&iacute; que, se podr&iacute;a decir que me estaban pagando por mirar cuadros. Nunca he estado tant&iacute;simo tiempo delante de un cuadro, ni de los que tengo en mi casa, y eso te lleva a unos niveles de introspecci&oacute;n y de semi locura interesantes. Cuadros que de primeras te parecen una mierda, tras varias horas, los empiezas a ver con otra mirada, empiezas a comprender un poco mejor la intenci&oacute;n del artista.<br /><br />Al principio esa tranquilidad era muy agradable, pero con el paso de los d&iacute;as, los minutos pasaban muy despacio, y a veces, el aburrimiento le abr&iacute;a las puertas al sue&ntilde;o, y por muchos paseitos que dieras por la sala, el sopor era dif&iacute;cil de sobrellevar. La mayor&iacute;a de los compa&ntilde;eros eran veteranos y ten&iacute;an sus estrategias, pero se notaba a la legua los que m&aacute;s a&ntilde;os llevaban trabajando all&iacute;, ya que, su nivel de locura era directamente proporcional a la cantidad de horas que hab&iacute;a pasado solo en una sala (tambi&eacute;n hab&iacute;a un pobre hombre alcoh&oacute;lico que cada dos por tres se ausentaba de la sala y se iba al ba&ntilde;o a beber). Muchos d&iacute;as, cuando estaba absolutamente solo y sab&iacute;a que el &aacute;ngulo de la c&aacute;mara no me grababa, me pon&iacute;a a hacer taichi. Por aquella &eacute;poca no meditaba, conscientemente, porque all&iacute;, por narices, aunque no te dieras cuenta, se llegaba a meditar y a dejar la mente en stand by. Tuve mucho tiempo para pensar en todo lo que mi cabeza era capaz de pensar: en mi pasado, en mi presente y en mi futuro; en c&oacute;mo hab&iacute;a acabado trabajando ah&iacute; y en la cantidad de trabajos en los que hab&iacute;a estado y lo poco que duraba en ellos. Este trabajo tambi&eacute;n ser&iacute;a temporal, iba a estar solamente seis meses. &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a despu&eacute;s? Trabajar en cine lo ve&iacute;a tan alejado de mis posibilidades, que a menos que tuviera un golpe de suerte me tendr&iacute;a que buscar alguna otra cosa. El a&ntilde;o anterior me compr&eacute; un equipo de grabaci&oacute;n, de sonido y un buen ordenador para intentar hacer v&iacute;deos y ganarme alg&uacute;n dinero, pero no me sal&iacute;a casi nada. Entre los pocos v&iacute;deos que hice grab&eacute; para Escuelas Cat&oacute;licas, un colegio en Barcelona que me influy&oacute; mucho. Era el colegio Montserrat y su modelo de ense&ntilde;anza me cautiv&oacute;. Tambi&eacute;n grab&eacute; un par de v&iacute;deos para el congreso de educaci&oacute;n que se celebr&oacute; en Valladolid, all&iacute; tuve la oportunidad de escuchar a unos ponentes muy interesantes. Eso y el tiempo que pase en el colegio donde rod&eacute; el documental &ldquo;Yo voy a ser el rey le&oacute;n&rdquo;, hicieron florecer la idea de ser profesor. Nunca se me hab&iacute;a pasado por la cabeza ser profesor, adem&aacute;s, ten&iacute;a miedo esc&eacute;nico, &iquest;c&oacute;mo iba a ser yo profesor? Pero los cuadros, esos cuadros tan fascinantes de Kandinsky, en el cuarto piso del museo, me hicieron sentir que era lo que ten&iacute;a que hacer, en sus colores pude ver una vocaci&oacute;n que no sab&iacute;a que ten&iacute;a. Eso o me estaba volviendo majareta. As&iacute; que tom&eacute; la decisi&oacute;n. Esta vez con convicci&oacute;n y seguridad, como quien ha tenido una revelaci&oacute;n. Me le&iacute; los requisitos que ped&iacute;an para apuntarme al m&aacute;ster de profesorado y el &uacute;nico que no cumpl&iacute;a era tener el nivel b2 de ingl&eacute;s, as&iacute; que me propuse sac&aacute;rmelo en menos de un mes, que era el plazo que ten&iacute;a para poder presentar la solicitud. Me imprim&iacute; un montonazo de tarjetas del tama&ntilde;o de la palma de mi mano, y en cada una hab&iacute;a vocabulario y gram&aacute;tica. Cada d&iacute;a aprend&iacute;a todas las palabras de la tarjeta y repasaba la gram&aacute;tica. Llegu&eacute; a aprender una gran cantidad de palabras. Lo bueno de trabajar en el museo, y estar cinco horas solo y aburrido, es que las pod&iacute;a aprovechar para esto. No se pod&iacute;a hacer, ni mirar el m&oacute;vil, por eso las tarjetas eran del tama&ntilde;o de la mano, para que pasara desapercibida. Cada vez que ve&iacute;a a alg&uacute;n g&uuml;iri, aprovechaba para hablar con &eacute;l en ingl&eacute;s y practicar. Aprob&eacute; sin dificultad el examen y me apunt&eacute; al m&aacute;ster. Comenzaba en octubre e ir&iacute;a por las tardes para no tener que dejar el trabajo.<br /><br />Una vez que aprob&eacute; el examen perd&iacute; la motivaci&oacute;n para seguir estudiando ingl&eacute;s, estaba saturado, pero el sopor de no leer nada en esas horas era apremiante, as&iacute; que, me imprim&iacute; un mont&oacute;n de poes&iacute;as de los mejores poetas de todos los tiempos y cada d&iacute;a me le&iacute;a con calma y las rele&iacute;a y pensaba en ellas, un buen pu&ntilde;ado de poemas. Tambi&eacute;n escrib&iacute;a poes&iacute;a. Primero las pensaba, le daba vueltas en mi cabeza, buscaba la rima, la inspiraci&oacute;n, me quedaba observando los cuadros, y cuando la idea se maceraba, sacaba el m&oacute;vil cuando no me ve&iacute;a nadie y la escrib&iacute;a en el bloc de notas. Me dio tiempo a escribir un gran n&uacute;mero de ellas, aunque leyendo las que le&iacute;a, las que escrib&iacute;a yo me parec&iacute;an una puta mierda. Otros d&iacute;as, cuando acaba saturado de tanta poes&iacute;a, lo que hac&iacute;a era llevar tarjetas en blanco y un boli y me pon&iacute;a a dibujar. Un buen pu&ntilde;ado de dibujos tambi&eacute;n conservo de aquella &eacute;poca.<br /><br />De octubre a diciembre mis semanas consist&iacute;an en ir al museo por la ma&ntilde;ana y por la tarde ir a Fuenlabrada, a la Universidad, a las clases de profesorado, que he de decir, que me parec&iacute;an una buena mierda. Lo bueno es que no me exig&iacute;an mucho trabajo y mis compa&ntilde;eros me ca&iacute;an bien. Me sent&iacute;a feliz, &uacute;til y ten&iacute;a un nuevo prop&oacute;sito. Siempre he tenido cierta tendencia a la tristeza, a la melancol&iacute;a, a la culpa; muchas veces he estado cerca de algo que podr&iacute;a ser el principio de depresi&oacute;n, ahora con el tiempo lo s&eacute;, ahora que me siento pleno y tranquilo, lo s&eacute;, pero en aquella &eacute;poca no lo ten&iacute;a claro, y eso me llevaba a salir m&aacute;s de fiesta, a ser el m&aacute;s alegre en el lugar en el que estuviera, para alejar esos sentimientos oscuros que se llevaban desde hac&iacute;a mucho tiempo cocinando a fuego lento. Quiz&aacute;s tambi&eacute;n esa era una de las causas por las que no me sent&iacute;a a gusto en ning&uacute;n trabajo, o quiz&aacute;s fuera una de las consecuencias, quien sabe, el caso es que no me sent&iacute;a realizado y estaba constantemente luchando sin saber contra qu&eacute; y dando palos de ciego. Ahora, con el tiempo, puedo ver que ninguno de los pasos que d&iacute; fueron en vano, y que todo el camino que he ido recorriendo me ha ido convirtiendo en quien soy, me han llevado hasta el lugar en el que me encuentro ahora mismo, que es por suerte, en el que quiero estar. Pero volvamos al museo, que empiezo a divagar igual que divagaba cuando estaba delante de un cuadro de Tapies, o de Antonio L&oacute;pez. Una vez, en una de las salas de este artista, de Antonio L&oacute;pez, en la que hay dos figuras hiperrealistas de un hombre y de una mujer, despu&eacute;s de varias horas absolutamente solo, not&eacute; c&oacute;mo la olla se me empezaba a ir un poquito, cuando me qued&eacute; atontado no s&eacute; durante cu&aacute;nto tiempo en frente de la mujer, mir&aacute;ndole a sus ojos tan hiperreales, pensando que me dir&iacute;a algo, que me dar&iacute;a las claves para tener una buena vida, pero no me contestaba, solo me miraba impert&eacute;rrita, acompa&ntilde;ada de su marido, que no paraba de mirarme con celos y rabia, sin poder hacer nada para que dejara de mirar a su esposa desnuda. Sal&iacute; de mi ensimismamiento cuando entr&oacute; una pareja de verdad, de las que se mueven y hablan.<br /><br />Otras salas en las que estuve fue en las que proyectaban las pel&iacute;culas &ldquo;Bienvenido Mr Marshall&rdquo;, del maestro Berlanga ,&ldquo;La ventana indiscreta&rdquo;, del maestro Hitchcock y &ldquo;Los olvidados&rdquo; y &ldquo;Un perro andaluz&rdquo; ambas del maestro Bu&ntilde;uel. Para un cin&eacute;filo y cineasta como yo, el ver esas pel&iacute;culas dos veces y media seguidas, y estar en esas salas como unas cuatro veces a lo largo de los seis meses que estuve trabajando all&iacute;, signific&oacute; ver cada pel&iacute;cula una media de nueve veces. Sonar&aacute; a locura, pero me sirvi&oacute; para analizarlas en profundidad, los planos, los di&aacute;logos, el color y todos los aspectos que hicieron que esas pel&iacute;culas fueran obras de arte y se proyectaran en un museo. Me sab&iacute;a los di&aacute;logos de memoria y cuando tengo la oportunidad de volver a verlas, no dudo en hacerlo. Me estaban pagando por ver cine. Menudo trabajo. Todo el d&iacute;a rodeado de arte. Todo el d&iacute;a enriqueciendo mi alma.<br /><br />La peor sala, sin duda, era la del Guernica. Cuando te tocaba all&iacute;, no pod&iacute;as hacer absolutamente nada en esas cinco horas, porque siempre estaba lleno de gente. Estabas sentado al lado del cuadro, de cara al p&uacute;blico, y te sent&iacute;as parte de la obra, sent&iacute;as como todos los visitantes te miraban, te sent&iacute;as bastante expuesto la verdad, como el guardaespaldas de un famoso (trabajo por cierto, que aun no he tenido, pero tiempo al tiempo), ten&iacute;as que estar con ojo avizor para que no sacaran fotos. Siempre me ha parecido una gilipollez sacar fotos a los cuadros &iquest;para qu&eacute; la quieres si puedes conseguir la imagen en alta calidad en internet?. Yo alguna vez, cuando se puede hacer fotos, si que he hecho alguna a alg&uacute;n cuadro extra&ntilde;o y a la cartela, para acordarme de buscarlo luego y ver m&aacute;s obras del artista, pero hacer fotos de extranjis, que se van a ver mal, de &ldquo;El Guernica&rdquo;, no s&eacute;, lo veo una tontada. Pero bueno, el tonto no descansa, as&iacute; que ah&iacute; est&aacute;bamos nosotros, los vigilantes de sala, llamando la atenci&oacute;n para que gente fuera respetuosa y se comportara decentemente.<br /><br />Fueron meses maravillosos. Fue un trabajo maravilloso, que podr&iacute;a haber repetido posteriormente, pero que no lo hice por centrarme en mi carrera como profesor.<br /><br />Todo mi respeto a los vigilantes de sala de museo, para mi uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.<br />&#8203;<br />Aqu&iacute; los dibujos que hice en esos meses:<br /><span><a href="https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fwww.flickr.com%2Fphotos%2Falvaromoriano%2Falbums%2F72157648059532304%3Ffbclid%3DIwAR2UX44r1osoFX5Rh5M81dNrijkeerkLot-P1RDG8w-LsFDj-fUq0sdXXq4&amp;h=AT01cbtVTWxbAfDg_C_WJ9D5c9_ePaVWnWUkSwsUaDDqyqWaHFw5jELsUtDBFGlC6l8vHas4h1sCke1VwkJg2z-yvsuxp5eVsRweRR0ybwkEP6dWhHOTwcSGf9Bv75OUJPoQBo5Y06iyHgBTfw&amp;__tn__=-UK-R&amp;c[0]=AT0ubUC1lRSV9OfWHIa5n2Mc2eXr4xBOyn-4FR578hcWQqrIh_z-8MYGnztOXxhLmi4kWr_DcyauheG3s3hGbootSTcMOGL4omJ7myvyGRAB5k1lTSCJG2o1981NeAs5uIi2561ng9bDOFoNTBsr3eycjSEFQ4Mjfp4UW-lpgAiYwu-n4h04Gw" target="_blank">https://www.flickr.com/.../alvar.../albums/72157648059532304</a></span></font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO XI: POLICÍA]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xi-policia]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xi-policia#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:06:55 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-xi-policia</guid><description><![CDATA[Pasaron cuatro meses desde mi &uacute;ltimo trabajo cuando sali&oacute; la posibilidad de escribir un guion sobre una religiosa sevillana llamada Sor B&aacute;rbara de Santo Domingo. Era una religiosa que llevaban tiempo queriendo beatificar y una pel&iacute;cula sobre su vida podr&iacute;a ayudar en el proceso. No es que me apasionara mucho el tema, pero era una oportunidad para escribir y dirigir un largometraje. Fui a Sevilla a empaparme de la vida de esta mujer y visitar el convento en el qu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">Pasaron cuatro meses desde mi &uacute;ltimo trabajo cuando sali&oacute; la posibilidad de escribir un guion sobre una religiosa sevillana llamada Sor B&aacute;rbara de Santo Domingo. Era una religiosa que llevaban tiempo queriendo beatificar y una pel&iacute;cula sobre su vida podr&iacute;a ayudar en el proceso. No es que me apasionara mucho el tema, pero era una oportunidad para escribir y dirigir un largometraje. Fui a Sevilla a empaparme de la vida de esta mujer y visitar el convento en el que vivi&oacute;, la Giralda, donde naci&oacute; y conseguir varios libros sobre su vida. Despu&eacute;s de varios meses de mierda me volvi&oacute; la ilusi&oacute;n y las ganas de ponerme a trabajar. Le&iacute; su biograf&iacute;a y comenc&eacute; a escribir su vida por episodios. Por otro lado, se estaba buscando financiaci&oacute;n y patrocinadores. Tras varios meses el proyecto se par&oacute; por falta de financiaci&oacute;n y poco a poco fue muriendo. Otro chasco. Mi vida era un c&uacute;mulo de peque&ntilde;os fracasos y desilusiones; fracasos que me iban alejando cada vez m&aacute;s de mi sue&ntilde;o de trabajar en cine. Peque&ntilde;as dosis de realidad. Muro tras muro. Crisis. Durante esos meses tambi&eacute;n elabor&eacute; un proyecto para realizar una residencia art&iacute;stica en Veracruz, M&eacute;jico. Era un proyecto que consist&iacute;a en capturar la esencia de la ciudad en fotograf&iacute;as y despu&eacute;s convertirlas en cuadros al &oacute;leo. Aparte, grabar&iacute;a todo el proceso y me pondr&iacute;a en contacto con diferentes artistas para grabarles en sus estudios. Consegu&iacute; varias cartas de recomendaci&oacute;n y arm&eacute; un buen proyecto, pero a las semanas de enviarlo hubo unas enormes inundaciones en la ciudad y todo se traspapel&oacute; y cancelaron la beca. Parec&iacute;a como si el destino o una fuerza superior me estuviera diciendo que ese no era mi camino, que me dejara de tonter&iacute;as art&iacute;sticas y me preparara unas oposiciones, las de polic&iacute;a. Mi padre y mi hermano mayor eran polic&iacute;as y en ese momento mi hermana se estaba preparando tambi&eacute;n. Era mi camino. This is the way. Ya no hab&iacute;a m&aacute;s excusas. No pod&iacute;a seguir de trabajillo en trabajillo y viviendo en casa de mis padres. Ni vivir del cine. Me convenc&iacute; pensando que si consegu&iacute;a entrar podr&iacute;a intentar trabajar en la parte de comunicaci&oacute;n.<br /><br />As&iacute; que tom&eacute; la decisi&oacute;n. Me presentar&iacute;a a las oposiciones. Y la tom&eacute; en el peor momento para decidir ser polic&iacute;a; cuando menos plazas hab&iacute;an salido. Han pasado diez a&ntilde;os y todos los a&ntilde;os posteriores siempre han salido m&aacute;s plazas. Ciento cuarenta plazas para la vez que m&aacute;s personas se han presentado, veinticuatro mil. Una decisi&oacute;n cojonuda. Pasarme un m&iacute;nimo de tres a&ntilde;os estudiando y haciendo ejercicio para mantener la forma. All right. La vida son decisiones: buenas y malas, y yo no sab&iacute;a si era una buena decisi&oacute;n o la peor que hab&iacute;a tomado nunca, pero fue la que tom&eacute;. El plan era el siguiente, me apuntar&iacute;a a la academia a la que iba mi hermana y ella, como ya llevaba un par de a&ntilde;os opositando, me pondr&iacute;a al d&iacute;a y explicar&iacute;a lo que no entendiera. Me apuntar&iacute;a tambi&eacute;n al gimnasio (era la primera vez que iba al gimnasio en mi vida) y mi hermano (friki del deporte) ser&iacute;a mi entrenador personal. Todo el verano lo pas&eacute; estudiando y en la academia. Llevaba bastante tiempo sin estudiar, pero realmente me di cuenta que lo que estaba estudiando ahora era como todos mis apuntes de la carrera juntos y un poquito m&aacute;s. C&oacute;mo me iba a aprender semejante cantidad de informaci&oacute;n: sociolog&iacute;a, la constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, los organismos europeos, organismos espa&ntilde;oles, leyes, armas y un temario largo de cojones. A parte ortograf&iacute;a y psicot&eacute;cnicos. Duro, duro, duro. Me dec&iacute;an que era una carrera de fondo, pero yo soy de poco aguante; en octubre estaba agotado y los ex&aacute;menes no eran hasta marzo del a&ntilde;o siguiente. Consegu&iacute; establecer una rutina, pero no estaba nada motivado. Cuanto m&aacute;s estudiaba, m&aacute;s me desmotivaba. Las clases en la academia eran sopor&iacute;feras. Si no llega a ser por mi hermana lo hubiera dejado. Me tuve que empezar a tomar unas pastillas para la concentraci&oacute;n porque no hab&iacute;a manera de retener lo que le&iacute;a, la mente se me iba por los cerros de &Uacute;beda, me pon&iacute;a a pensar en historias, en posibles guiones, me deprim&iacute;a. Y la parte del gimnasio era un horror tambi&eacute;n. Yo nunca hab&iacute;a hecho mucho deporte y los a&ntilde;os de la Universidad, m&aacute;s el del m&aacute;ster en Salamanca me hab&iacute;an pasado factura. Ten&iacute;a una forma horrible y mi dieta era vergonzosa. Si hubiera habido alg&uacute;n tipo de apocalipsis yo hubiera sido de los primeros en morir. Corr&iacute;a tres minutos y me ten&iacute;a que enchufar el ventol&iacute;n. No era capaz ni de hacer dos dominadas, y el m&iacute;nimo para aprobar eran doce. Ve&iacute;a m&aacute;s imposible aprobar las pruebas f&iacute;sicas que las te&oacute;ricas. Realmente ve&iacute;a imposible aprobar nada. Igual los psicot&eacute;cnicos que se me daban bastante bien. Pero bueno, ah&iacute; segu&iacute;a sin saber por qu&eacute;, o s&iacute;, porque no ten&iacute;a nada mejor que hacer.<br /><br />Para paliar mis necesidades de crear comenc&eacute; a grabar un documental en el colegio de un amigo, &Aacute;lvaro. &Eacute;l era profesor de m&uacute;sica y estaba preparando un musical para final de curso con los ni&ntilde;os de cuarto y quinto de primaria. Su alumnado era bastante especial, con m&aacute;s de veintisiete nacionalidades, y con problemas de absentismo escolar. Un d&iacute;a, tomando cervezas con &eacute;l, me habl&oacute; del proyecto y me pareci&oacute; una gran idea grabar todo el proceso y la manera en que el proyecto ayudaba a los ni&ntilde;os. Realmente lo hice por mi. Necesitaba tener alg&uacute;n proyecto a parte de estudiar para polic&iacute;a. No pod&iacute;a hacer nada m&aacute;s que estudiar e ir al gimnasio. Me estaba volviendo majara. As&iacute; que, por las ma&ntilde;anas iba a la academia, y la mayor&iacute;a de las tardes me iba al colegio de &Aacute;lvaro y grababa los ensayos. Ya era uno m&aacute;s del colegio. Me hice amigo de los profesores y de los alumnos, que estaban encantados con el documental. Grabar el documental me ayud&oacute; a prepararme las oposiciones mucho mejor, aunque parezca que me restara tiempo, me dio una ilusi&oacute;n, una esperanza, algo a lo que agarrarme, y de esa forma me concentraba mucho mejor para aprender los art&iacute;culos de la Constituci&oacute;n, las partes de las armas y un mont&oacute;n de datos que he olvidado.<br /><br />Pasaron los meses y el sufrimiento segu&iacute;a, pero ya pod&iacute;a hacer siete dominadas y aguantar cinco minutos corriendo. Me estaba empezando a poner como un toro. Nunca en mi vida hab&iacute;a estado tan fuerte como en ese momento. Se me estaba poniendo pinta de madero. Un par de meses antes de las pruebas f&iacute;sicas mi hermana y yo nos apuntamos a unas clases con Marino, un polic&iacute;a que entrenaba a un grupo de opositores para las pruebas f&iacute;sicas. Nos met&iacute;a mucha ca&ntilde;a, le gustaba gritar. Hab&iacute;a una prueba que se llamaba algo as&iacute; como las cuatro estaciones que era para llorar. M&aacute;s de una vez pens&eacute; que me iba a dar un infarto. Me sent&iacute;a como en La chaqueta met&aacute;lica; Marino nos lleg&oacute; a decir a mi hermana y a m&iacute; que &eacute;ramos gordos en cuerpos de delgados. Tambi&eacute;n he de confesar que hac&iacute;amos trampas (ataj&aacute;bamos en algunos circuitos por ejemplo). Ya s&eacute; que parece algo absurdo; pagar para mejorar y enga&ntilde;ar al entrenador. Como ir al psic&oacute;logo y mentirle. Pues eso hac&iacute;amos mi hermana y yo, que sufr&iacute;amos como aut&eacute;nticos gorrinos en la matanza, cuando los est&aacute;n degollando y chillan de una manera horrorosa. Me imaginaba c&oacute;mo hubiera sido si me hubiera tocado ir a la mili y daba las gracias porque hubieran quitado ese tremendo calvario. No hubiera aguantado. Me hubiera inventado alg&uacute;n tipo de enfermedad. No s&eacute; cu&aacute;ntos ventolines gast&eacute; en esa &eacute;poca, pero unos cu&aacute;ntos.<br /><br />Lleg&oacute; el d&iacute;a de las pruebas f&iacute;sicas. Yo no estaba preparado para aprobar. Ah&iacute; estaba rodeado de cientos de morlacos motivad&iacute;simos calentando. Yo en cambio, no paraba de negar con la cabeza y de pensar en qu&eacute; mierdas hac&iacute;a yo all&iacute;. Pero bueno, hab&iacute;a invertido mucho tiempo, ten&iacute;a que intentarlo. La primera prueba era un circuito con unas vallas y ten&iacute;as dos intentos. Si la cagabas, a casa. Fui un poco conservador pero no hice un mal tiempo. La segunda prueba eran las dominadas. Yo llegaba a las doces justo no, just&iacute;simo. Creo que solo un par de veces hab&iacute;a sido capaz de hacerlas bien. Me puse en la barra y cuando llevaba diez me temblaba todo. Consegu&iacute; hacer un par m&aacute;s, pero me las descartaron por no subir la barbilla. Pens&eacute; que ese era el final, mejor, me ahorraba la carrera y el bochorno. Pero le ech&eacute; cojones y saqu&eacute; fuerzas de donde no las ten&iacute;a para hacerlas. La siguiente prueba era saltar con una tiza y marcar en una pared. Salt&eacute; como el culo, pero el polic&iacute;a se equivoc&oacute; de marca y me marc&oacute; una que no era la m&iacute;a que estaba m&aacute;s alta. Lleg&oacute; la &uacute;ltima prueba. La que sab&iacute;a que no conseguir&iacute;a. Hab&iacute;a que hacer dos kil&oacute;metros en menos de ocho minutos para poder entrar en tiempo y hacer media con las otras pruebas. Nos llevaron en un mini bus a la pista. Estaba ya cansado antes de empezar. Le met&iacute; un par de lingotazos al ventol&iacute;n para abrir los pulmones y nos pusimos a correr. Sal&iacute; como una bala y me puse de los primeros. El primer kil&oacute;metro lo hac&iacute;a muy bien, era el segundo cuando me fallaban las fuerzas. Mi estrategia fue darlo todo en ese primer kil&oacute;metro para sacar margen de tiempo y en el segundo ir mucho m&aacute;s despacio. Efectivamente en el segundo kil&oacute;metro me dio la p&aacute;jara y baj&eacute; mucho el ritmo. Me empezaron a adelantar todos y comenc&eacute; a marearme y ver borroso. Quedaba media vuelta y estaba en tiempo, pero si te parabas te eliminaban. Yo no pod&iacute;a m&aacute;s y estaba a punto de parar y que le dieran por culo, total, no iba a aprobar el te&oacute;rico. Pero de repente o&iacute; gritar a mi hermana &ldquo;!La gacela!&rdquo; y como si fuera una pel&iacute;cula, comenc&eacute; a correr con las piernas muy estiradas y dando zancadas, parecido a como empieza a correr Forest Gump cuando lo quieren pegar de ni&ntilde;o, y sin ver muy bien segu&iacute; la estela borrosa de los corredores que llevaba delante, adelantando incluso a algunos y consegu&iacute; entrar en tiempo. Aprobado.<br /><br />Y bien. Os preguntar&eacute;is qu&eacute; es eso de la gacela. Pues la historia se remonta a un viaje que hice con mi amigo Javier por la costa mediterr&aacute;nea en dos mil nueve, en el que est&aacute;bamos buscando localizaciones para un cortometraje. &Iacute;bamos de pueblo en pueblo preguntando en bares si pod&iacute;amos rodar y por la noche nos invitaban. En uno de esos pueblos est&aacute;bamos algo borrachos y comenzamos a correr haciendo el tonto, y ah&iacute; naci&oacute; la gacela. Una tonter&iacute;a como un piano, pero que cuando entrenaba con mi hermana se la cont&eacute; y la pusimos en pr&aacute;ctica, para esos momentos de sufrimiento y agon&iacute;a en los que al correr as&iacute;, sorprendentemente, aguant&aacute;bamos m&aacute;s. Qui&eacute;n me iba a decir que aprobar&iacute;a haciendo el gilipollas.<br /><br />Pasaron un par de meses y lleg&oacute; el examen te&oacute;rico y el de ortograf&iacute;a. Mi hermana y yo nos examinamos juntos. Fue un examen MUY dif&iacute;cil pero tambi&eacute;n lo aprobamos. Qued&aacute;bamos menos de la mitad de los opositores. Mi hermana cay&oacute; en ortograf&iacute;a, y yo aprob&eacute; por pura potra, porque saqu&eacute; un 2,6 y el corte fue un 2,2, as&iacute; que imaginad la mierda de examen que plantearon. Suspendieron hasta fil&oacute;logos. No me lo pod&iacute;a creer, segu&iacute;a en la carrera. Fue un baj&oacute;n que mi hermana no pasara. &iquest;C&oacute;mo iba a aprobar yo y ella no?, si era la que me hab&iacute;a preparado.<br /><br />Las pruebas finales eran los psicot&eacute;cnicos, que me sal&iacute;an de diez en la academia y la entrevista, que tambi&eacute;n nos hab&iacute;an preparado. Ya me sent&iacute;a dentro y no pod&iacute;a dormir por las noches &iquest;polic&iacute;a yo, si hasta hac&iacute;a no muy poco hab&iacute;a corrido delante de ellos?<br /><br />Me hicieron la entrevista y tambi&eacute;n la aprob&eacute;. Ment&iacute; un poquito en algunos aspectos, claro. Ya os dije anteriormente que siempre se me han dado bien las entrevistas &iquest;Bebes? No. Bueno, no les voy a mentir, unas cervezas o una copa de vino en momentos especiales s&iacute; que tomo, pero poco m&aacute;s. &iquest;Drogas? JAM&Aacute;S.<br /><br />Llegaron los psicot&eacute;cnicos y justo esa prueba era la que mejor preparada llevaba. Gracias a que las pruebas para entrar en el cuerpo son una mafia, hicieron un examen extra&ntilde;o y muy, muy dif&iacute;cil, con ejercicios que solamente una academia en toda Espa&ntilde;a hab&iacute;a preparado, &iquest;casualidad? Aun as&iacute;, me esforc&eacute; al m&aacute;ximo y sal&iacute; con buenas sensaciones. Nos hicieron tambi&eacute;n el reconocimiento m&eacute;dico y un doctor gilipollas me dijo que era paticorto y que ten&iacute;a mal la espalda y, tuve que ir desde Carabanchel, ese mismo d&iacute;a, con otro chaval al que quer&iacute;an descartar, en su coche, hasta una cl&iacute;nica en Alcobendas para que me hicieran una radiograf&iacute;a y se aseguraran de que no era el puto jorobado de Notre Damm. Volv&iacute; con la radiograf&iacute;a y me dieron el ok, pod&iacute;a ser polic&iacute;a, aunque ten&iacute;a la espalda un poquito torcida, pero supongo que para disparar no afectaba. Ya estaba, solo faltaba esperar a las notas de los psicot&eacute;cnicos, que tardar&iacute;an unos d&iacute;as en salir.<br /><br />Era junio, y llevaba varias semanas trabajando de vigilante de sala en el museo Reina Sof&iacute;a (es el siguiente cap&iacute;tulo s&iacute;). Empec&eacute; a trabajar cuando todav&iacute;a no hab&iacute;a hecho las &uacute;ltimas pruebas de la oposici&oacute;n, por si acaso me suspend&iacute;an. Pensaba que iba a aprobar y que tendr&iacute;a que dejar ese trabajo, que ya os adelanto que me encant&oacute;. No quer&iacute;a ser polic&iacute;a. No quer&iacute;a irme un a&ntilde;o a &Aacute;vila y dejar mi vida (llevaba un a&ntilde;o y medio con novia formal, la primera que hab&iacute;a tenido en mi vida y me iba a ir un puto a&ntilde;o fuera, genial). Ya estaba mentalizado y un d&iacute;a al volver a casa del trabajo, lleg&oacute; mi hermano tambi&eacute;n y nos dijo a mi padre y a m&iacute; que nos ten&iacute;a que decir una cosa. Yo pensaba que iba a decir que hab&iacute;a aprobado, pero nos dijo que iba a ser padre. &iquest;Qu&eacute;? estoy yo con el alma en un pu&ntilde;o pensando en qu&eacute; cojones ser&aacute; de mi vida, y me haces esta pausa dram&aacute;tica para decirme que vas a ser padre. &iquest;Pero he aprobado o no? Y yo qu&eacute; s&eacute;. Cada loco con su tema. Cada uno jodido y acojonado por su futuro. Los d&iacute;as siguientes fueron una tortura. Me hizo mucha ilusi&oacute;n que fuera a ser t&iacute;o eh, aunque no me imaginaba a mi hermano, que siempre ha sido un desastre, que fuera a ser padre.<br /><br />Finalmente no pas&eacute; la nota de corte por unas d&eacute;cimas. La vida son d&eacute;cimas. Estudi&eacute; Audiovisuales en la Complutense porque reclam&eacute; todas las asignaturas en la Selectividad y les supliqu&eacute; que me subieran once d&eacute;cimas la nota, que era lo que me hac&iacute;a falta para estudiar la carrera de mis sue&ntilde;os, y pese a todo pron&oacute;stico me las subieron. Pero esta vez, ni me iban a subir las d&eacute;cimas ni quer&iacute;a que me las subieran. Match point. La pelota choc&oacute; contra la red y cay&oacute; en mi campo. Sent&iacute; un alivio incre&iacute;ble. Me afect&oacute; para bien no aprobar. Me alegr&eacute; &iexcl;Iba a ser t&iacute;o! Adem&aacute;s ya ten&iacute;a trabajo y acababa de terminar el rodaje del documental &ldquo;Yo voy a ser el Rey Le&oacute;n&rdquo;. Mi familia insisti&oacute; en que me volviera a presentar el a&ntilde;o siguiente, con mi hermana. Pero dije que no. No quer&iacute;a volver a pasar por ese infierno, eso no era para mi. Me daba igual el tiempo invertido, lo que ya me sab&iacute;a, lo &ldquo;fuerte&rdquo; que me hab&iacute;a puesto. NO QUER&Iacute;A SER POLIC&Iacute;A COJONES.<br />&#8203;<br />Todo mi respeto a los polic&iacute;as, en especial a mi padre, hermano y hermana, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO X: EDITOR]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-x-editor]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-x-editor#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:05:15 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-x-editor</guid><description><![CDATA[Pas&oacute; solo un fin de semana desde que se me acab&oacute; el contrato como pinche de cocina hasta que encontr&eacute; un nuevo trabajo. Esta vez s&iacute; estaba relacionado con lo que hab&iacute;a estudiado. Joji, una amiga del m&aacute;ster me llam&oacute; diciendo que hab&iacute;a empezado a trabajar en una productora y estaban buscando a alguien en edici&oacute;n. Les pas&eacute; mi curr&iacute;culum y me llamaron para hacerme una entrevista. La oficina estaba un poco a tomar por culo,  [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">Pas&oacute; solo un fin de semana desde que se me acab&oacute; el contrato como pinche de cocina hasta que encontr&eacute; un nuevo trabajo. Esta vez s&iacute; estaba relacionado con lo que hab&iacute;a estudiado. Joji, una amiga del m&aacute;ster me llam&oacute; diciendo que hab&iacute;a empezado a trabajar en una productora y estaban buscando a alguien en edici&oacute;n. Les pas&eacute; mi curr&iacute;culum y me llamaron para hacerme una entrevista. La oficina estaba un poco a tomar por culo, en Boadilla, pero bueno, merec&iacute;a la pena ir a probar suerte. Me entrevist&oacute; la jefa, y no s&eacute; por qu&eacute; siempre se me han dado muy bien las entrevistas, sobre todo con mujeres de mediana edad. Ser&aacute; porque hablo bien, sin muletillas ni palabrotas, me pongo una camisita bonita e intento estar tranquilo. Despu&eacute;s, una vez que me cogen en el trabajo, ya vuelvo a hablar fatal, voy con camisetas viejas y soy un culo inquieto. La entrevista sali&oacute; muy bien y la se&ntilde;ora, de cuyo nombre prefiero no acordarme, me dijo que empezaba ese mismo lunes. Estar&iacute;a una semana en pr&aacute;cticas para ver qu&eacute; tal y si lo hac&iacute;a bien despu&eacute;s me contrataban. Me tuve que sacar el abono transporte B2, ese que vale un ojo de la cara, pero bueno, si lo hac&iacute;a bien despu&eacute;s me lo pagar&iacute;an ellos.<br /><br />El primer d&iacute;a me presentaron al resto de compa&ntilde;eros, todos j&oacute;venes como yo, entre ellos mi amiga Joji. Me ense&ntilde;aron la salita donde editar&iacute;a los v&iacute;deos, no ten&iacute;a mala pinta. El marido de la mujer cuyo nombre prefiero no recordar era quien me supervisar&iacute;a y me ense&ntilde;ar&iacute;a lo que ten&iacute;a que hacer. Ten&iacute;an un programa de televisi&oacute;n para Castilla y Le&oacute;n que se llamaba &ldquo;Mi mansi&oacute;n est&aacute; en venta&rdquo;, me ense&ntilde;aron un par de episodios y me parecieron basura de la buena, pero no le ve&iacute;a dificultad alguna al montaje. El marido de la mujer cuyo nombre prefiero no recordar me dijo que hab&iacute;a que seguir siempre la misma estructura, que era como hacer churros, que no me saliera de esa estructura ni fuera creativo, ni nada, que eso funcionaba as&iacute;, aunque por lo que dec&iacute;a mi cara, no me gustara. Ok le dije y me pas&oacute; un disco duro con los brutos de un programa. As&iacute; que me puse a editar. Ah&iacute; pas&eacute; unas cuantas horas viendo los planos de una mujer ense&ntilde;ando su mansi&oacute;n a una presentadora con poca gracia. Estaba yo solo, no ten&iacute;an a nadie m&aacute;s en edici&oacute;n, pero me dijeron que iban a traer a alguien. No llevaba ni un d&iacute;a all&iacute; y ya echaba de menos la cocina de la residencia. Sobre las once la jefa, cuyo nombre prefiero no recordar, nos dec&iacute;a a todos que fu&eacute;ramos a desayunar a una terraza que hab&iacute;a al lado y se pon&iacute;a a pedir caf&eacute;s y pinchos de tortilla para todos, ella pagaba. Nos tir&aacute;bamos como cuarenta minutos all&iacute; y no es que estuviera inc&oacute;modo, pero nunca he sabido llevar bien los desayunos largos en los trabajos, me ponen nervioso, lo veo como una p&eacute;rdida de tiempo, prefiero salir antes la verdad, pero bueno, no ser&iacute;a el &uacute;nico trabajo que tendr&iacute;a donde los desayunos se alargaban absurdamente. Al acabar la jornada tuve la oportunidad de conocer un poco mejor a los compa&ntilde;eros, parec&iacute;an buena gente. Hab&iacute;a un par de chicos que tambi&eacute;n hab&iacute;an estudiado guion y hab&iacute;an hecho las pr&aacute;cticas en Globomedia; ven&iacute;an de trabajar en el Intermedio, pero hab&iacute;an prescindido de ellos y llevaban en esta productora medio a&ntilde;o ya. Me comentaron que no se estaba mal, pero que llevaban retrasos con los pagos. Hum, siempre me he cre&iacute;do bastante bueno calando a la gente de primeras y algo hab&iacute;a en la jefa, cuyo nombre prefiero no recordar, y de su marido, que no me daba buena espina, quiz&aacute; fuera el exceso de amabilidad, lo sobreactuado de sus gestos, el aire de superioridad que ten&iacute;a ella (&eacute;l era m&aacute;s majo) o lo r&aacute;pido que me pusieron a montar un programa el jodido primer d&iacute;a de pr&aacute;cticas. Que tuvieran problemas con los pagos me mosqueaba, pero era mi primer d&iacute;a, tampoco iba a ponerme yo a quejarme de todo.<br /><br />El segundo d&iacute;a fue un poco m&aacute;s de lo mismo. Me met&iacute; en la salita de edici&oacute;n y me puse a editar los programas. Otra se&ntilde;ora ricachona contando sus miserias y por qu&eacute; quer&iacute;a vender su mansi&oacute;n; planos rid&iacute;culos de habitaciones rid&iacute;culas y sin la menor pizca de gracia el programa; c&oacute;mo me hubiera gustado que hubiese sido &ldquo;Granjero busca esposa&rdquo;, que emit&iacute;an por aquella &eacute;poca y que estaba repleto de humor; lo bien que se lo debieron pasar los editores de ese programa y la mala baba que ten&iacute;an. Lo m&iacute;o era simplemente aburrido. Aburrido de cojones. Qu&eacute; mal llevo aburrirme en los trabajos. Mal, mal lo llevo. Yo pensaba que en alg&uacute;n momento el marido de la mujer, cuyo nombre prefiero no recordar, se sentar&iacute;a conmigo y me ense&ntilde;ar&iacute;a cositas de edici&oacute;n; el cabr&oacute;n llevaba toda la vida y ten&iacute;a bastante experiencia, y yo, inocente de m&iacute;, pens&eacute; que compartir&iacute;a conmigo. Pero nada. Se pasaba de vez en cuando a ver c&oacute;mo iba y me correg&iacute;a las dos cositas m&aacute;s creativas que hab&iacute;a a&ntilde;adido. Despu&eacute;s se iba y se tiraba media ma&ntilde;ana a gritos con su mujer, delante de toda la oficina. Yo alucinaba un poco, pero los compa&ntilde;eros me dijeron que era el pan de cada d&iacute;a. Eran muy histri&oacute;nicos. Eran una puta parodia los dos. De vez en cuando se pasaban sus hijos con un cochazo, se daban una vuelta y saludaban, hac&iacute;an como que trabajaban en algo y se iban. Una sitcom mala parec&iacute;a todo aquello. The office en cutre y casposo. A las once, de nuevo, todos a desayunar, como para hacer la mierda esa de team building, y a escuchar los comentarios clasistas de la jefa; comentarios de los que me ten&iacute;a que morder la lengua tipo: con lo f&aacute;cil que es tener becarios que te saquen el trabajo gratis; quien no tiene una empresa es porque no quiere; si no te gusta ah&iacute; tienes la puerta; no cobran pero es una oportunidad para ellos... As&iacute; lo dec&iacute;a la t&iacute;a bruja, sin ninguna verg&uuml;enza, delante de todos sus empleados, que eran la mayor&iacute;a becarios (yo aun no sab&iacute;a si era becario, si me iba a contratar, era todo muy difuso), y otros a los que llevaba meses sin pagar. Eso s&iacute;, los caf&eacute;s los pagaba todos los d&iacute;as y fardaba de ello, de ser una jefa guay. Me hierve la sangre aun de pensarlo. El segundo d&iacute;a era, repito, y yo no ve&iacute;a nada claro que ese sitio fuera para m&iacute;. Aun as&iacute; me dije de aguantar.<br /><br />El tercer d&iacute;a busque un buen momento para hablar con la jefa, cuyo nombre prefiero no recordar, para aclarar mi situaci&oacute;n: me iba a contratar o qu&eacute;. Ya hab&iacute;a demostrado que pod&iacute;a montar los programas sin ning&uacute;n problema, y le dije que no iba a ser ni becario ni estar en pr&aacute;cticas, que si le gustaba mi trabajo que me hiciera un contrato. Me dijo que estaba muy contenta conmigo y que los programas estaban muy bien montados, y que me har&iacute;a un contrato s&iacute;, que no me preocupara. Tambi&eacute;n le dije que me pagara el abono transporte, que val&iacute;a un ojo de la cara. Lo mismo, que no me preocupara. Se invent&oacute; una milonga y se fue a gritar a uno de los que grababan. Segu&iacute; montando programas, aunque ya procrastinando bastante, no quer&iacute;a montar mucho m&aacute;s hasta que firmara el contrato. Me llev&eacute; un libro y como estaba encerrado en la salita, mont&eacute; bastante r&aacute;pido medio programa y el resto del d&iacute;a lo pas&eacute; leyendo.<br /><br />Al d&iacute;a siguiente vino un pobre hombre, editor, que iba a ser jefe de postproducci&oacute;n. Se trajo su ordenador y lo metieron en otra sala. Me lo presentaron y me dijeron que lo pusiera al d&iacute;a. Claro, yo le explico a este pobre desgraciado la mierda en la que se quiere meter a trabajar no os preocup&eacute;is. Despu&eacute;s, volv&iacute;a a hablar con la jefa y le pregunt&eacute; que en qu&eacute; posici&oacute;n quedaba yo, si &eacute;l iba a ser mi jefe o qu&eacute;, porque se le ve&iacute;a un pel&iacute;n despistado. Me dijo que ten&iacute;a mucha experiencia y que entre los dos formar&iacute;amos el departamento. El departamento ja, ja, ja. Yo le dije que a mi lo que mejor se me daba era grabar, as&iacute; que podr&iacute;a ir a grabar alg&uacute;n programa de vez en cuando, en vez de estar todo el d&iacute;a editando. La idea le gust&oacute;, pero me dio largas. El contrato segu&iacute;a sin estar listo.<br /><br />Ya empezaba a estar un poco hasta los cojones de esa mujer, de su marido, de sus hijos y de toda la poca verg&uuml;enza que ten&iacute;an. Ve&iacute;a claramente que se estaban quedando con todos, que la empresa iba como el culo y estaban intentando sacar todo el dinero que pudieran y dando largas con los pagos. Eran unos vende humos de categor&iacute;a. Lo habl&eacute; bastante con Joji y le dije que me iba a pirar, total, no ten&iacute;a ni contrato ni ten&iacute;a pinta de que me lo fueran a hacer, y no quer&iacute;a seguir sac&aacute;ndoles trabajo gratis. Me jod&iacute;a perder el dinero del abono, eso s&iacute;. El resto de compa&ntilde;eros estaban bastante quemados tambi&eacute;n pero no hac&iacute;an nada, prefer&iacute;an aguantar. Era una batalla que no iba conmigo, de momento, porque si finalmente firmaba el contrato y no me pagaban, si que me tendr&iacute;a que poner a pelear como un cabr&oacute;n. As&iacute; que decid&iacute; que no seguir&iacute;a. El s&aacute;bado se casaba mi primo en Badajoz y me coger&iacute;a un pedo como una casa y me quedar&iacute;a durmiendo y haciendo el vago toda la semana. Pero antes de eso, la jefa, la toca cojones de la jefa, la sinverg&uuml;enza de la jefa, me dijo que como ten&iacute;a ganas de coger una c&aacute;mara y grabar, que le grabara la fiesta de cumplea&ntilde;os de su hijo, que era el viernes en un bar pijo de Pozuelo. Claro, yo te la grabo sin ning&uacute;n problema, qu&eacute; menos, despu&eacute;s de haberme dado la oportunidad de trabajar para ti.<br /><br />Lleg&oacute; el viernes, acabamos de currar y nos fuimos hasta Pozuelo. Los becarios y trabajadores que segu&iacute;an sin cobrar tambi&eacute;n estaban invitados, y ten&iacute;an que ir claro, si no era un feo. El bar estaba lleno de pijazos de categor&iacute;a, coches de gama alta aparcados en doble fila en la puerta, canap&eacute;s, bebidas, m&uacute;sica de mierda&hellip; Toda una fiesta de cumplea&ntilde;os. Tiraron la casa por la ventana. Yo flipaba en colores. No tienes dinero para pagar a tus empleados pero s&iacute; para hacer una fiesta grandilocuente a tu hijo y encima tener los ovarios de invitar a tus empleados para fardar. No s&eacute; si era gilipollas o mala, o las dos, es una fina l&iacute;nea lo que separa una cosa de la otra. Yo me puse hasta el culo de comida y me enchuf&eacute; unos cuantos cubatas, c&aacute;mara en mano eso s&iacute; y me puse a grabar, todo desenfocado, todito desenfocado, era mi venganza, era mi maldad. Hice entrevistas a la gente, al cumplea&ntilde;ero, a la madre del cumplea&ntilde;ero&hellip; Todo DESENFOCADO. Y sobre las dos de la ma&ntilde;ana les devolv&iacute; la c&aacute;mara y me fui pensando en la cara que pondr&iacute;an al ver los v&iacute;deos. Probablemente pensar&iacute;an que no lo hice a posta, sino que era un incompetente. Eso nos pasa por no contratar a profesionales mam&aacute; joder, me imaginaba que dir&iacute;a su hijo. Esto no vale para nada, vaya mierda, y me acost&eacute; ri&eacute;ndome y sumido en esos pensamientos malignos.<br /><br />Alg&uacute;n lector pensar&aacute; que lo que hice estuvo mal, bien, puede ser, pero han pasado doce a&ntilde;os y me sigue haciendo mucha gracia y no me arrepiento de ello. Si que me hubiera arrepentido, y mucho, si les hubiese robado material, porque tuve la oportunidad y no se hubieran enterado (me dieron, sin ning&uacute;n sentido, las llaves del almac&eacute;n y de la productora), pero mi maldad ten&iacute;a un l&iacute;mite y no lo hice, prefer&iacute; desenfocarles el v&iacute;deo. Adem&aacute;s, despu&eacute;s de haber robado todos los saleros en Salamanca, me jur&eacute; no volver a robar nunca m&aacute;s, ni aunque fuera un m&iacute;sero boligrafo.<br /><br />A la vuelta de la boda, en la que efectivamente, me cog&iacute; un pedo como una catedral, le mande un mail a la jefa, cuyo nombre prefiero no recordar, explicando, con much&iacute;simo respeto y cortes&iacute;a, que no seguir&iacute;a y todo lo que me parec&iacute;a mal de la empresa. He buscado y he encontrado el mail. Dice as&iacute;:<br /><br />Hola (nombre de la jefa),<br /><br />Te escribo para decirte que abandono mi puesto en (nombre de la productora). Te agradezco la confianza que has depositado en m&iacute;, pero no estoy de acuerdo con algunas decisiones que has tomado y la forma en que est&aacute;s gestionando mi trabajo all&iacute;.<br /><br />- Primero, por que no me has aclarado en base a qu&eacute; estoy, si de becario o con alg&uacute;n tipo de contrato, y creo que en la semana que llevo, Isabel ha tenido tiempo de sobra de tomar mis datos y darme a firmar cualquier tipo de documento en el que se justifique mi presencia all&iacute;.<br /><br />- Segundo, no me parece justo que ayer me asignaras supervisor de David, cuando &eacute;l sabe m&aacute;s que yo, y es al que has contratado como principal montador; creo que es una falta de respeto hac&iacute;a &eacute;l como profesional, y hac&iacute;a m&iacute; por asignarme m&aacute;s responsabilidades sin saber todav&iacute;a en base a qu&eacute; estoy trabajando.<br /><br />- Tercero, mi puesto all&iacute; era de montador, o ayudante de montaje, y hoy he tenido que hacer tareas de producci&oacute;n y estar todo el d&iacute;a ejerciendo un trabajo que no me corresponde, por lo que no entiendo por qu&eacute; he tenido que estar todo el d&iacute;a en la oficina; entiendo que hay mucho trabajo, pero yo no puedo dedicarme a aprender c&oacute;mo se hace el trabajo que hacen mis compa&ntilde;eros, y en vez de ayudarles, entorpecerles con preguntas y ralentizar su ya ajetreado trabajo.<br /><br />- Cuarto, me parece excesivo estar m&aacute;s de ocho horas si en principio estoy de becario.<br /><br />Espero que no te lo tomes como nada personal, me he esforzado al m&aacute;ximo todos estos d&iacute;as, pero creo que es demasiado trabajo, y trabajar contrareloj hace que sienta que no estoy haciendo todo lo bien que pudiera mi trabajo, debido a que todav&iacute;a no he cogido el ritmo tan fren&eacute;tico que llevais. Le agradezco mucho a &Aacute;ngel los conocimientos que me ha ense&ntilde;ado y el tiempo que ha dedicado a ense&ntilde;arme; en ese sentido me llevo una grata experiencia. Tambi&eacute;n te agradezco a t&iacute; personalmente las invitaciones a comer y al cumplea&ntilde;os de Jandro.<br /><br />Siento comunicartelo v&iacute;a mail, pero creo que estoy cogiendo gripe y ma&ntilde;ana ir&eacute; al m&eacute;dico para que me recete algo. De todas formas todas las casas est&aacute;n ya montadas y solo queda empaquetarlas en los programas (trabajo que entiendo que hace &Aacute;ngel), por lo que creo que mi baja no causar&aacute; ning&uacute;n da&ntilde;o esta semana, puesto que entre David y &Aacute;ngel pueden hacerlo perfectamente.<br /><br />Espero que os vaya todo muy bien y que el programa sea un &eacute;xito. De verdad.<br /><br />Un saludo,<br />&Aacute;lvaro.<br /><br />Como digo, un mail muy respetuoso y que tard&eacute; en escribir un par de horas. Si le hubiese dicho la verdad me hubiese desahogado bien, pero ante todo, prefer&iacute; ser educado. Todo lo de que aprend&iacute; mucho era mentira, pero bueno.<br /><br />Ese mismo d&iacute;a me llam&oacute; por tel&eacute;fono para ofrecerme hacerme fijo y cobrar mil trescientos y no recuerdo que m&aacute;s. Recuerdo que estaba en El Corte Ingl&eacute;s con mi madre. Habl&eacute; con ella r&aacute;pido, me desagradaba mucho la situaci&oacute;n y le dije que gracias pero no. Ella insisti&oacute; un poco, pero me desped&iacute; y colgu&eacute;.<br /><br />Mi padre no entendi&oacute; muy bien mi decisi&oacute;n y me dijo que no siempre se est&aacute; a gusto en los trabajos y que hab&iacute;a que aguantar. Lo siento padre, pero yo no soy capaz de aguantar en un trabajo donde no soy feliz. Ll&aacute;madne raro, tiquismiquis, afortunado, flojo, o lo que consider&eacute;is, pero si algo no me gusta, me voy.<br /><br />Meses m&aacute;s tarde los compa&ntilde;eros denunciaron y la empresa cerr&oacute;. No pusieron mi nombre en los cr&eacute;ditos de ninguno de los ocho o diez programas que mont&eacute;, ni me pagaron el abono transporte, pero me dio igual. Pas&eacute; varios meses despu&eacute;s sumido en un vac&iacute;o y una gran tristeza por no encontrar mi lugar, que se me hicieron dif&iacute;ciles de superar. No volv&iacute; a encontrar trabajo hasta un a&ntilde;o y medio despu&eacute;s. Entre tanto me sali&oacute; un proyecto de una pel&iacute;cula en Sevilla que al final se cay&oacute;, me compr&eacute; material para grabar y editar y busqu&eacute; curro como aut&oacute;nomo y, como todo era una puta mierda enorme, acab&eacute; prepar&aacute;ndome las oposiciones para polic&iacute;a que os contar&eacute; en el siguiente cap&iacute;tulo.<br /><br />Todo mi respeto a los becarios y editores, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO IX: PINCHE DE COCINA]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-ix-pinche-de-cocina]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-ix-pinche-de-cocina#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:04:14 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-ix-pinche-de-cocina</guid><description><![CDATA[El m&aacute;ster de guion termin&oacute; en junio de dos mil doce y se acab&oacute; lo bueno; ahora ven&iacute;a esa horrible etapa de incertidumbre, de asomarse al abismo, de ver qu&eacute; haces con tu vida y de intentar que tenga relaci&oacute;n con lo que has estudiado: trabajar en cine o algo no muy alejado de ello.Mi conseguidora de trabajos me llam&oacute; para ofrecerme trabajar julio y agosto de pinche de cocina en una residencia de ancianos en Alcobendas. No eran pr&aacute;cticas de gu [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">El m&aacute;ster de guion termin&oacute; en junio de dos mil doce y se acab&oacute; lo bueno; ahora ven&iacute;a esa horrible etapa de incertidumbre, de asomarse al abismo, de ver qu&eacute; haces con tu vida y de intentar que tenga relaci&oacute;n con lo que has estudiado: trabajar en cine o algo no muy alejado de ello.<br /><br />Mi conseguidora de trabajos me llam&oacute; para ofrecerme trabajar julio y agosto de pinche de cocina en una residencia de ancianos en Alcobendas. No eran pr&aacute;cticas de guion ni ten&iacute;a nada que ver con el cine, pero bueno, siempre me ha gustado cocinar y ser&iacute;a una buena oportunidad para aprender. Era turno de tarde. Ya tocaba ponerse las pilas otra vez y conseguir algo de dinerito. El primer d&iacute;a, cuando me entrevist&oacute; el director de la residencia me pregunt&oacute; si ten&iacute;a el carnet de manipulador de alimentos, y yo le dije que no, pero que me lo sacaba si hac&iacute;a falta, ser&iacute;a por cursos; bueno, no importa, me dijo, &iquest;tienes experiencia en cocinas? no, pero siempre me ha gustado cocinar y aprendo r&aacute;pido; da igual, si aqu&iacute; lo que tienes que hacer es lo que te digan las cocineras que son las que mandan. Me llev&oacute; a la cocina y me present&oacute; a todas las trabajadoras. Yo cubrir&iacute;a las vacaciones de julio de una de ellas y las de agosto de otra. No me acuerdo de sus nombres, tengo muy mala memoria para recordar nombres, pero s&iacute; que me acuerdo de sus caras, las podr&iacute;a reconocer si me cruzara con ellas por la calle, aunque han pasado once a&ntilde;os, igual est&aacute;n ya muy viejas, porque estaban cerca de la jubilaci&oacute;n la mayor&iacute;a cuando yo entr&eacute; a trabajar. A una de ellas le toc&oacute; ense&ntilde;arme todas las cosas que hab&iacute;a que hacer, d&oacute;nde estaba todo, c&oacute;mo funcionaban las m&aacute;quinas, los tiempos, c&oacute;mo se limpiaba, etc. Era una mujer muy seria y perfeccionista, y me met&iacute;a mucha ca&ntilde;a, sobre todo en la limpieza: frota m&aacute;s, tienes que apretar m&aacute;s, queda grasa, queda aceite, no est&aacute; bien&hellip; Me sent&iacute;a como Daniel San en Karate Kid, ella era la se&ntilde;ora Miyagi. Me ten&iacute;a frita la cabeza, pero le acab&eacute; cogiendo el punto y me lo tomaba como una suerte de meditaci&oacute;n, de entrenamiento para la vida. Lo que m&aacute;s me gustaba era bajar a las c&aacute;maras frigor&iacute;ficas a coger diferentes productos que hac&iacute;an falta para preparar el men&uacute;. Como era verano y hac&iacute;a un calor considerable, bajar al fresquito era glorioso. Otra funci&oacute;n de mi puesto era pelar y picar. Por suerte no lo hac&iacute;a todo a mano, hab&iacute;a unas m&aacute;quinas geniales que picaban y troceaban de diferentes maneras las patatas, tomates, zanahorias, cebollas&hellip; Kilos y kilos cada d&iacute;a para alimentar a unos doscientos y pico de ancianos. Pero me gustaba. Me sent&iacute;a feliz y tranquilo. Era un trabajo bonito.<br /><br />Llegaba todos los d&iacute;as una hora antes para comer all&iacute;. La cocinera era maravillosa y siempre hac&iacute;a de m&aacute;s para que pudiera comer, e incluso, si algo no me gustaba, me preparaba otra cosa en un momento. Tambi&eacute;n aprovechaba y cenaba antes de irme. Me pas&eacute; dos meses comiendo y cenando de puta madre en esa residencia (nada que ver con mis dietas en Salamanca y mi trabajo de catador de conservas). Tambi&eacute;n le&iacute; mucho, ya que tardaba casi una hora en llegar y otra en volver, y aunque a las nueve y media ya hab&iacute;amos terminado, no era hasta las diez que nos pod&iacute;amos ir para poder fichar, as&iacute; que, en todo ese tiempo, le&iacute;a. Me compr&eacute; un libro bastante gordo de recopilaci&oacute;n de libros de Hemingway, y me le&iacute; &ldquo;Por qui&eacute;n doblan las campanas&rdquo;, &ldquo;El viejo y el mar&rdquo; y &ldquo;Par&iacute;s era una fiesta&rdquo;. Cuando volv&iacute;a a casa me quedaba hasta las tres de la ma&ntilde;ana viendo series (descargadas todas, que a&uacute;n no hab&iacute;a plataformas). Recuerdo que me v&iacute; enteras y del tir&oacute;n Mad Men, Breaking Bad y The Shield. Qu&eacute; empacho de informaci&oacute;n. Qu&eacute; verano. Creo que fue el primer verano que me pas&eacute; entero en Madrid. Siempre estaba fuera: en el pueblo, la playa, de viaje&hellip; Pens&eacute; que ser&iacute;a un infierno estar todo el verano en Madrid, pero sorprendentemente me gust&oacute;. Me levantaba con ganas de ir a la residencia, saludar al recepcionista, entrar al sal&oacute;n y saludar a todos los viejecitos, hablar un rato con ellos y sacarles una sonrisa. Despu&eacute;s entraba en la cocina y saludaba a todas las compa&ntilde;eras. Hab&iacute;a muy buen ambiente. Siempre estaba puesto radiol&eacute; y estaban cantando. Yo al principio no conoc&iacute;a ninguna canci&oacute;n, pero para el final del verano me las sab&iacute;a todas y las cantaba con ellas. Me llamaban &ldquo;El Robert Redford espa&ntilde;ol&rdquo;, y no lo voy a negar, me gustaba mucho, casi m&aacute;s que Bradley Cooper, qu&eacute; pena que con los a&ntilde;os, en vez de mejorar como ellos, he ido empeorando.<br /><br />Una vez que picaba y preparaba todo, me pon&iacute;a al lado de la cocinera a ver c&oacute;mo hac&iacute;a las recetas y le preguntaba, y ella, encantada, me explicaba cada plato, c&oacute;mo hac&iacute;a las salsas, las cantidades, los tiempos, etc. Muchos d&iacute;as, aunque no se pod&iacute;a, me dejaba que lo hiciera yo. Ella me iba diciendo lo que ten&iacute;a que hacer claro. Despu&eacute;s, sal&iacute;a con otras compa&ntilde;eras a ayudarles a repartir los platos (no era parte de mis funciones esa pero me gustaba) y les dec&iacute;a a los viejitos, a ver si os gusta, que hoy lo he preparado yo, pero no se lo dig&aacute;is a nadie que es un secreto, que si se entera el director me echa. Con qu&eacute; poquito se les hac&iacute;a felices y cu&aacute;nto amor nos entregaban, cu&aacute;ntas sonrisas y bonitos comentarios. Siempre he sentido especial devoci&oacute;n, respeto y admiraci&oacute;n por los ancianos, adem&aacute;s de parecerme entra&ntilde;ables y ser personas llenas de sabidur&iacute;a y experiencia, se vuelven a convertir en ni&ntilde;os, vuelven a tener la inocencia que vamos perdiendo en esa etapa que va desde la adolescencia hasta la tercera edad, pierden el lastre de lo que ya no les hace falta y se quedan con lo m&aacute;s puro, con la esencia. Tambi&eacute;n soy muy ni&ntilde;ero (aunque no da para un cap&iacute;tulo, en un par de ocasiones trabaj&eacute; tambi&eacute;n como ni&ntilde;ero de los hijos de una compa&ntilde;era de mi madre) precisamente por la energ&iacute;a que transmiten, las ganas de vivir, la pureza del alma, la curiosidad, la imaginaci&oacute;n y la no contaminaci&oacute;n de preocupaciones de la vida adulta. Ser&aacute; que por eso me niego a crecer del todo, a no perder mi ni&ntilde;o interior, ese que no tiene verg&uuml;enza de nada, r&iacute;e, hace el tonto y est&aacute; en el presente. Ser&aacute; por eso tambi&eacute;n que no me importa hacerme viejo.<br /><br />El verano se acercaba a su final. Ese agosto fueron las olimpiadas de Londres y recuerdo seguir el campeonato de baloncesto y de escuchar en la radio del trabajo la final entre Espa&ntilde;a y Estados Unidos, ya era la segunda final que me escuchaba por la radio por culpa de un trabajo, pero oye, le estaba cogiendo el gusto. Me daba mucha pena que se acabara, hubiera seguido unos cuantos meses m&aacute;s, ahora que ya le hab&iacute;a cogido el tranquillo y me desenvolv&iacute;a muy bien. Hubiera dejado el cine por la cocina, pero el trabajo se acab&oacute;, y mi periplo y viaje del h&eacute;roe se retomaron. Me desped&iacute; de todas las compa&ntilde;eras con mucha pena, y del recepcionista, a quien cog&iacute; enorme cari&ntilde;o; ten&iacute;a una peque&ntilde;a deficiencia y cuando hablaba por el micr&oacute;fono de recepci&oacute;n y sonaba su voz por todo el edificio, no se le entend&iacute;a nada, as&iacute; que, me tocaba ir en persona, como representante de la cocina, a que me repitiera el mensaje. Muchas veces volv&iacute;a con &eacute;l en el metro y aunque a veces dec&iacute;a cosas en alto (bastante alto) que me hac&iacute;an pasar un poco de verg&uuml;enza (sobre todo sexuales), me encantaba su naturalidad.<br /><br />Lleg&oacute; septiembre, y otra vez el abismo de la incertidumbre, ese abismo negro por el que transitas cual funambulista por la cuerda, con la posibilidad de caer en cualquier momento. Pero cada uno de los trabajos, cada etapa vivida, cada nueva aventura, me han entrenado para seguir sin miedo por el alambre, sin pensar en la ca&iacute;da, solo andando, pasito a pasito hacia adelante. Supongo que tambi&eacute;n me han formado como guionista o contador de historias, o no, no s&eacute;, puede que lo diga solo para autoconvencerme. Trabajar en muchos sitios diferentes es como viajar, te abre mucho la mente, te quita prejuicios y creo, que te vuelve mejor persona.<br />C&oacute;mo echo de menos a esos viejitos, a esas compa&ntilde;eras que escuchaban radio ol&eacute;, a la se&ntilde;ora Miyagui, a la cocinera, a pelar y picar, a aprender sobre cocina, a ese trabajo tranquilo, ameno y gratificante y sobre todo, a que me llamaran &ldquo;El Robert Redford espa&ntilde;ol&rdquo;.<br />&#8203;<br />Todo mi respeto a los pinches de cocina y sobre todo a los trabajadores de residencias de ancianos, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO VIII: CATADOR]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-viii-catador]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-viii-catador#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:03:16 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-viii-catador</guid><description><![CDATA[En septiembre de dos mil once me fui a estudiar un m&aacute;ster de guion a Salamanca, junto a mi amigo Alejandro. Era la primera vez que los dos sal&iacute;amos de la madriguera de nuestros padres y vivir juntos y estudiar algo que nos apasionaba era toda una suerte, adem&aacute;s en una ciudad universitaria con tal abanico de tentaciones.El primer d&iacute;a del m&aacute;ster conocimos al resto de compa&ntilde;eros de fechor&iacute;as, con los que pasar&iacute;amos un gran a&ntilde;o, escribie [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">En septiembre de dos mil once me fui a estudiar un m&aacute;ster de guion a Salamanca, junto a mi amigo Alejandro. Era la primera vez que los dos sal&iacute;amos de la madriguera de nuestros padres y vivir juntos y estudiar algo que nos apasionaba era toda una suerte, adem&aacute;s en una ciudad universitaria con tal abanico de tentaciones.<br /><br />El primer d&iacute;a del m&aacute;ster conocimos al resto de compa&ntilde;eros de fechor&iacute;as, con los que pasar&iacute;amos un gran a&ntilde;o, escribiendo, pero sobre todo saliendo de fiesta. Yo por aquel entonces todav&iacute;a luc&iacute;a un bonito pelo, ya iba escaseando, pero a&uacute;n se manten&iacute;a como esos jugadores que apuran sus &uacute;ltimas temporadas en Qatar. La chica m&aacute;s guapa de la clase me dijo que le recordaba al de "Resac&oacute;n en las Vegas", y yo me tem&iacute; lo peor al pensar en el gordo con barba (todav&iacute;a no llevaba barba; me la empec&eacute; a dejar un par de a&ntilde;os m&aacute;s tarde, cuando ya el tup&eacute; decidi&oacute; retirarse a mejor vida), &iquest;al gordo? pregunt&eacute; inocente e intentando ser gracioso y aparentando que no me importaba. No, al prota, que no s&eacute; c&oacute;mo se llama. No me jodas, al &iquest;puto Bradley Cooper? S&iacute;, a ese. Menudo chute de autoestima que me llev&eacute;. Me dio tanta confianza que muchos d&iacute;as, cuando nadie se animaba a salir a tomar algo, sal&iacute;a solo. Era el puto Bradley Cooper, o su hermano feo m&aacute;s bien. Podr&iacute;a pensar el lector que el t&iacute;tulo de catador puede ir relacionado con la cantidad de chupitos que prob&eacute; en cada una de las barras de cada uno de los bares de la ciudad, y no andar&iacute;a muy desencaminado, pero no, fue un trabajo real que me ofreci&oacute; una de esas empresas que se quedan la mitad de tu sueldo por conseguirte el trabajo (a una ett me refiero, por si alguien ha pensado en la mafia).<br /><br />Solo ten&iacute;amos clase los jueves y los viernes, todo el d&iacute;a eso s&iacute;. El resto de d&iacute;as nos los dejaban para preparar las pr&aacute;cticas. Los &uacute;nicos d&iacute;as que no salimos, creo, en todo el a&ntilde;o, fueron los mi&eacute;rcoles y los jueves, porque nos interesaban bastante las clases; cada d&iacute;a ven&iacute;a un profesional (guionistas, directores, productores, etc.) a darnos una master class sobre el oficio de guionista, y no quer&iacute;amos ser los gilipollas que iban con resaca, cuando pod&iacute;as salir cualquier otro d&iacute;a de la semana, ya fuera lunes o martes, y hab&iacute;a fiesta de sobra. Los d&iacute;as eran geniales. Escrib&iacute;amos, le&iacute;amos, nos junt&aacute;bamos para ver pel&iacute;culas, hablar de cine, aprender y cada viernes y/o s&aacute;bado, hac&iacute;amos una fiesta en casa de alguno de clase. Yo por aquel entonces le&iacute;a mucho a Bukowski y me convenc&iacute;a que ten&iacute;a que ir a los bares a conocer gente y encontrar historias. Y conoc&iacute; a bastante gente y me pasaron bastantes cosas, pero la verdad es que no escrib&iacute; ninguna de ellas. Por recordar alguna que se pueda contar: tuve un affaire con una chica de Lanzarote, que su madre hab&iacute;a sido la peluquera de Saramago hasta su muerte (la de Saramago, no la de la madre de la chica con la que tuve el affaire); igual pens&aacute;is que es una gilipollez, pero Saramago era (y es) uno de mis escritores favoritos, y que me contara cosas sobre &eacute;l me molaba. Otra noche en la que sal&iacute; solo, me hice amigo de unos heavys y acab&eacute; discutiendo con ellos sobre el &uacute;ltimo disco de Iron Maiden, que ni hab&iacute;a escuchado ni conoc&iacute;a. Otra noche, volv&iacute; a casa sin saber por qu&eacute;, con dos saleros en el bolsillo y los puse en una estanter&iacute;a vac&iacute;a que hab&iacute;a encima de la televisi&oacute;n; y se convirti&oacute; en tradici&oacute;n que cada vez que sal&iacute;amos de fiesta, ten&iacute;amos que volver con un salero para la &ldquo;colecci&oacute;n&rdquo; y decorar la estanter&iacute;a. Al acabar el m&aacute;ster hab&iacute;amos conseguido unos cincuenta y hab&iacute;amos vuelto loco a muchos camareros, que miraban cual polic&iacute;a a todo el mundo cada vez que pon&iacute;an un chupito, para dar caza al ladr&oacute;n de saleros. Qu&eacute; pena nos dio tirarlos en el contenedor de vidrio cuando dejamos la casa, nos record&oacute; a Homer Simpson tirando muelles por el retrete, hasta cantamos la canci&oacute;n: &rdquo;cojo otro salero, lo tiro al contenedor, y ya son veintisiete saleros los que el contenedor se ha tragado&rdquo;. Uno de esos saleros me lo regal&oacute; un familiar en Madrid, despu&eacute;s de una cena en un restaurante y de que mis padres contaran la est&uacute;pida man&iacute;a de robar saleros que hab&iacute;a cogido. Al salir, de camino a casa, se acerc&oacute; a m&iacute; y me dio el salero &ldquo;toma, para tu colecci&oacute;n&rdquo;, no sab&eacute;is la ilusi&oacute;n que me hizo. Nunca m&aacute;s he vuelto a robar y pido perd&oacute;n a cada uno de los camareros a los que le amargu&eacute; la noche. Adem&aacute;s, me hice amigo de la mayor&iacute;a de ellos, por lo que se podr&iacute;a decir que traicion&eacute; nuestra amistad, pues nunca sospecharon de m&iacute;, cliente habitual que no daba problemas.<br /><br />Y llegamos al momento en que no s&eacute; por qu&eacute;, acept&eacute; un trabajo en el que me pagaban siete u ocho euros la hora, no me acuerdo bien. Tampoco recuerdo en qu&eacute; momento exacto fue, creo que era ya dos mil doce, principios, porque hac&iacute;a un fr&iacute;o de pelotas. Ten&iacute;a que ir a las ocho de la ma&ntilde;ana a un pol&iacute;gono a las afueras de la ciudad, a una sala con unas diez personas m&aacute;s, sentarme frente a una mesa separada por una especie de biombo de los &ldquo;puestos&rdquo; de al lado y esperar a que me trajeran diferentes alimentos que ten&iacute;a que probar. Despu&eacute;s ten&iacute;a que apuntar en una encuesta que nos daban aspectos como el sabor, la textura, si me gustaba, si lo recomendar&iacute;a, etc. Al acabar ese producto te beb&iacute;as un vasito de agua y te tra&iacute;an otro, que bien pod&iacute;a ser dulce, salado, amargo o saber a puta mierda. No supon&iacute;a ning&uacute;n esfuerzo intelectual la verdad, tampoco f&iacute;sico, m&aacute;s que pegarte un madrug&oacute;n, viajar cuarenta minutos en bus, aguantar las temperaturas g&eacute;lidas, y probar alimentos al azar y puntuarlos. &iexcl;Me pagaban por comer! Siempre me han dado mucha envidia los cr&iacute;ticos gastron&oacute;micos, me encantar&iacute;a dedicarme a ello, pero esto es lo m&aacute;s cercano que creo que estar&eacute; nunca. Me recordaba al bar que hab&iacute;a al lado de casa de mis padres cuando era peque&ntilde;o, que era del vecino del cuarto. Cada mes o as&iacute;, le dejaba unas mesas a un par de personas para que hicieran encuestas sobre productos alimenticios. Se pon&iacute;an dos personas en la puerta del bar y te preguntaban al pasar si quer&iacute;as probar un bollo, unas patatas, un refresco, y despu&eacute;s rellenar una encuesta. Creo que prob&eacute; todos los productos que ofrecieron, a veces incluso, dejaba pasar un par de horas y volv&iacute;a a pasar porque no se acordaban y me volv&iacute;a a comer el bollo gratis. Ahora estaba haciendo eso cobrando y cotizando ojo, que para el paro no ven&iacute;a mal. Un lujazo. Ese fue mi desayuno durante los dos o tres d&iacute;as a la semana que estuve yendo a lo largo de dos meses. Bien pod&iacute;a comenzar con una sardinita en lata, a veces dos, porque la de al lado no ten&iacute;a est&oacute;mago de com&eacute;rsela y me la ofrec&iacute;a a m&iacute; y yo me la com&iacute;a le dec&iacute;a lo que ten&iacute;a que poner en su encuesta; a veces mejillones, pat&eacute;s, quesos, embutidos de dudosa calidad, gelatinas, galletas, salchichas, bebidas extra&ntilde;as&hellip; Los t&iacute;picos alimentos que comer&iacute;as en un apocalipsis. A veces pensaba que era todo una tapadera, que la finalidad de todo aquello no era nuestra evaluaci&oacute;n de los alimentos, sino que hab&iacute;a unos militares estudiando nuestra capacidad y aguante de comer mierda, de ver si est&aacute;bamos preparados para una cat&aacute;strofe natural. Como la mitad de los d&iacute;as iba de reseca, para mi est&oacute;mago esas muestras alimenticias eran como aperitivos gourmet. Encima me ahorro el desayuno, pensaba. Aguant&eacute; bastante comiendo ese tipo de cosas y eso que mi est&oacute;mago ya hab&iacute;a sufrido anteriormente un par de momentos dolorosos:<br /><br />El primero de ellos fue en cuarto de carrera. Tras estar varios meses con un dolor constante en la tripa, me decid&iacute; a ir al m&eacute;dico y hacerme una radiograf&iacute;a. El m&eacute;dico alucin&oacute; con la cantidad de bolsas de gases que se me hab&iacute;an formado; un par de meses de dieta y quit&aacute;ndome la cerveza sobre todo y la coca cola de los whiskys y se arreglar&iacute;a.<br /><br />El segundo fue al volver de Honduras. Al final del viaje pill&eacute; una ameba que me hizo adelgazar unos cuantos kilos, pero prefer&iacute; no hacerme un lavado de est&oacute;mago y emborracharla hasta que se encontrara inc&oacute;moda dentro de m&iacute; y prefiriera irse. Y se fue.<br /><br />La verdad es que no ha sido hasta hace cuatro a&ntilde;os que decid&iacute; cuidarme un poco. Yo sol&iacute;a comerme un plato de espaguetis a rebosar y dos o tres filetes de pollo rebozado, agazapado en una mesa baja mientras ve&iacute;a los Simpson y me beb&iacute;a medio litro de coca cola. Ten&iacute;a el est&oacute;mago entrenado para un trabajo como aquel. Hoy ya como bien, sano, sentado en una mesa alta, dejando el tenedor en la mesa entre bocado y bocado, con agua, respirando, m&aacute;s despacio y sin ver la televisi&oacute;n, como me aconsej&oacute; mi hermana; se podr&iacute;a decir que he madurado en cuanto a los temas de nutrici&oacute;n se refiere. Tampoco ceno boles de leche con crispis, es m&aacute;s, ya no bebo leche. Pero por aquel entonces, mi est&oacute;mago tuvo que soportar ingentes cantidades de comida: mala, buena, basura y mucho alcohol. Tampoco hac&iacute;a nada de ejercicio. La &uacute;nica forma en la que me manten&iacute;a en forma era por la cantidad de horas que pasaba de pie por la noche, y las veces que, con suerte, hac&iacute;a algo de cardio en mi habitaci&oacute;n o en alguna habitaci&oacute;n a la que me invitaban. El resto, suerte de tener un buen sistema digestivo y una buena anatom&iacute;a (esperemos que dure).<br /><br />En el trabajo coincid&iacute; pocas veces con las mismas personas, por lo que no pude establecer ning&uacute;n tipo de amistad con nadie. Fue un trabajo muy solitario. El dinero me dur&oacute; poco en la cuenta bancaria, ya que me lo fund&iacute; en un concierto de Bunbury, otro de Loquillo y otro de Vetusta Morla, los tres en Salamanca. Y qu&eacute; tres conciertos m&aacute;s buenos. Mereci&oacute; la pena la cantidad de conservas que me com&iacute;. Mereci&oacute; la pena.<br />&#8203;<br />Todo mi respeto a los catadores, no a los cr&iacute;ticos gastron&oacute;micos, sino a los catadores de comida regulera, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO VII: CURA]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-vii-cura]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-vii-cura#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:02:21 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-vii-cura</guid><description><![CDATA[En Agosto de dos mil once, despu&eacute;s de haber estado dos meses trabajando en la piscina p&uacute;blica de Francos Rodr&iacute;guez&nbsp;y de haberles dado la patada por segunda vez, me fu&iacute; de voluntario a Honduras. Ese a&ntilde;o, despu&eacute;s de no aprobar el examen para entrar en la Academia de cine de Cuba, me replante&eacute; muchas cosas de mi vida. Siempre hab&iacute;a tenido en mente hacer alg&uacute;n tipo de voluntariado y en el piso de encima de mis padres hab&iacute;a un [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">En Agosto de dos mil once, despu&eacute;s de haber estado dos meses trabajando en la piscina p&uacute;blica de Francos Rodr&iacute;guez&nbsp;y de haberles dado la patada por segunda vez, me fu&iacute; de voluntario a Honduras. Ese a&ntilde;o, despu&eacute;s de no aprobar el examen para entrar en la Academia de cine de Cuba, me replante&eacute; muchas cosas de mi vida. Siempre hab&iacute;a tenido en mente hacer alg&uacute;n tipo de voluntariado y en el piso de encima de mis padres hab&iacute;a una residencia de Claretianos, as&iacute; que, una tarde, sub&iacute; las escaleras y les timbr&eacute; preguntando si sab&iacute;an d&oacute;nde pod&iacute;a hacer un voluntariado. Me hablaron de la Fundaci&oacute;n PROCLADE y llam&eacute; para pedir informaci&oacute;n. Me comentaron que para poder hacer el voluntariado en Honduras se ten&iacute;an que hacer antes tres fines de semana de preparaci&oacute;n y ya me hab&iacute;a perdido uno, pero les insist&iacute; y accedieron a que fuera a los dos siguientes. Los retiros se hac&iacute;an en una casita en la sierra de Madrid. All&iacute; me reun&iacute; con el resto de compa&ntilde;eros que ir&iacute;an en este viaje y con los organizadores del mismo. En los retiros nos formaron para los trabajos que desempe&ntilde;ar&iacute;amos en los diferentes sitios de Honduras. Tambi&eacute;n hac&iacute;amos din&aacute;micas de grupo para conocernos y rez&aacute;bamos.<br /><br />Mi relaci&oacute;n con la religi&oacute;n y la fe tambi&eacute;n ha tenido un curioso recorrido marcado por los diferentes curas y monjas que han influ&iacute;do para que no me alejara por completo de Dios y encontrara sentido a la fe. Antes de ir a la Universidad fu&iacute; a tres colegios. El primero fue el San Jos&eacute;, en Marqu&eacute;s de Viana, lo llevaban unas monjitas muy simp&aacute;ticas, aunque tampoco tengo recuerdos n&iacute;tidos, ya que solo estuve hasta los ocho a&ntilde;os (s&iacute; que me acuerdo que una monja era guap&iacute;sima y pensaba que por qu&eacute; no tendr&iacute;a pareja, en fin, cosas de cr&iacute;os), la fe en esos d&iacute;as fue adquirida sin m&aacute;s, sin cuestionarse nada, aprender a rezar y repetir las letan&iacute;as; no recuerdo mucho, pero cuando ya desde peque&ntilde;o te inculcan una religi&oacute;n, de mayor es muy dif&iacute;cil separarse de ella. El segundo colegio, donde pas&eacute; la mayor parte de los a&ntilde;os, fue los Salesianos de Estrecho, comandado por los t&iacute;picos curas de cualquier colegio de curas. En &eacute;l, la fe segu&iacute;a siendo la misma, a base de repetici&oacute;n y rutina. Nada nuevo hasta que don Aurelio lleg&oacute; a nuestras vidas. Era un cura diferente, carism&aacute;tico y quien consigui&oacute; que me replanteara mi fe, o que pensara en ella m&aacute;s bien, y todo sin darme cuenta. Era cercano y nos trataba como a adultos. Form&oacute; un club (no me acuerdo del nombre, algo relacionado con el fuego, la llama&hellip; Hace muchos a&ntilde;os ya) al que &iacute;bamos cuatro o cinco alumnos a primera hora de la ma&ntilde;ana, antes de que empezaran las clases. Entr&aacute;bamos en la capilla, rez&aacute;bamos (algo m&aacute;s espiritual y meditativo que lo formal de una misa) y despu&eacute;s &iacute;bamos a su despacho a escuchar alg&uacute;n disco de m&uacute;sica y charlabamos del d&iacute;a a d&iacute;a. Desde entonces llevo en la cartera un peque&ntilde;o colgante del rostro de Jesucristo que nos regal&oacute;. No deb&iacute;a gustar mucho su estilo en el colegio porque lo mandaron fuera. Nos envi&oacute; una carta de despedida a todos los alumnos que fue muy emotiva y bonita. Despu&eacute;s no hubo nadie a la altura que nos hiciera ver que la fe no era aburrida, sino algo interno y personal, no estudiarse la vida de Jes&uacute;s, Don Bosco y toda la madre que los pari&oacute; (con perd&oacute;n) que poco interesaba. Con el paso de los a&ntilde;os me fui alejando poco a poco de la fe, seg&uacute;n crec&iacute;a dej&oacute; de interesarme y cuando con quince a&ntilde;os a mi abuela, que era con quien iba a misa los domingos por la tarde, le di&oacute; un ictus, dej&eacute; de ir a misa. La muerte de mi abuelo Amado un mes antes y la de mi t&iacute;o Carlos a&ntilde;os antes, ya me hab&iacute;an hecho distanciarme poco a poco (no me reconfortaba la mierda que nos contaban de que estaban en el cielo y esas cosas). La religi&oacute;n era una asignatura m&aacute;s y las misas, los rollos a los que te obligaban a ir en el cole. Al llegar a bachillerato me cambi&eacute; a otro colegio, el Padre Piquer, de jesu&iacute;tas. El primer d&iacute;a, como siempre en mi vida, no me enter&eacute; muy bien, y en vez de elegir &eacute;tica, eleg&iacute; catecumenado sin saber qu&eacute; cojones era, porque en vez de ser dos horas, era una (pero durante dos a&ntilde;azos). Despu&eacute;s me enter&eacute; que era la preparaci&oacute;n para hacer la confirmaci&oacute;n, fuck, pens&eacute;, y esto durante dos a&ntilde;os una hora todos los mi&eacute;rcoles a las cuatro de la tarde, bien Alvarito, muy en tu l&iacute;nea. Pero result&oacute; que me encant&oacute; ir. Me llevaba genial con los compa&ntilde;eros y se form&oacute; un grupito muy agradable. Los catequistas eran del estilo de Aurelio; recuerdo con especial cari&ntilde;o a Justo. Charlabamos, escuch&aacute;bamos m&uacute;sica y hac&iacute;amos din&aacute;micas muy entretenidas. Me gust&oacute; tanto que hasta me apunt&eacute; a unas convivencias que hicieron en un colegio un fin de semana. Y eso que a esas edades ya comenzaba a salir de fiesta por la noche, beber y tener otras inquietudes. Mis amigos del barrio se re&iacute;an y me vacilaban, pero por suerte, siempre me ha importado bien poco lo que piensen de m&iacute;. Siempre me ha interesado la espiritualidad, y como todo en esta vida, si se ense&ntilde;a y se practica bien, mucho mejor. Al acabar bachillerato y el catecumenado, me llamaron para que me confirmara, pero no lo hice, no sent&iacute;a que tuviera que hacerlo. Insistieron, si ya has hecho lo m&aacute;s dif&iacute;cil, ahora solo hay que celebrarlo y valga la redundancia, confirmarlo en una ceremonia, me dijeron; no gracias, ha estado muy bien pero no me quiero confirmar, no lo necesito.<br /><br />Comenc&eacute; la carrera y me volv&iacute; a alejar de la fe, hasta que me apunt&eacute; al voluntariado y en esos fines de semana coincid&iacute; con unos curas de los que molan, de los que beben vino y hablan sin tapujos de las cosas que habr&iacute;a que cambiar de la religi&oacute;n y de los de los &ldquo;tab&uacute;es&rdquo; de la sociedad, y de los que hacen cosas eficientes para hacer un mundo mejor. Entre ellos estaba Javier y el resto de personas de la organizaci&oacute;n.<br /><br />Llegamos a Honduras y entre los trabajos que ten&iacute;amos que desempe&ntilde;ar se encontraban los siguientes: locutores de una radio local en la que tratamos diferentes temas; visitar una c&aacute;rcel y hablar con los presos; dar clases en un colegio a ni&ntilde;os y por las tardes a mayores; acompa&ntilde;ar a las profesoras en una guarder&iacute;a; dar charlas sobre concienciaci&oacute;n social y ecol&oacute;gica; visitar aldeas y escuchar a los aldeanos entre alguna que otra m&aacute;s que seguro que olvido.<br /><br />No eran trabajos complicados, pero requer&iacute;an cierta sensibilidad y empat&iacute;a. El trabajo de la fundaci&oacute;n all&iacute; era incre&iacute;ble y duro; esta era la religi&oacute;n que a m&iacute; me gustaba, la que hac&iacute;a cosas por los dem&aacute;s, la que se bajaba al barro y se manchaba, la que, literalmente, se jugaba la vida en barrios peligrosos, a la que le importaban las personas, los seres humanos. La visita a la c&aacute;rcel fue dura. Yo nunca hab&iacute;a entrado en ninguna y para ser la primera, telita. Nos sentamos en unas sillas de manera circular entre los presos y all&iacute; les escuchamos y hablamos del respeto a la mujer, de la no violencia y de unos temas que, aunque nos dijeran que eran ciertos, dudo que los llegaran a interiorizar. Muchos hablaban de su arrepentimiento; otros nos contaron algunas cosas horribles que hicieron. Las clases eran m&aacute;s entretenidas; creo que fue la primera vez que entr&eacute; en una clase de unos veinte ni&ntilde;os y me puse a explicarles algo (sumas, restas, lengua, etc.), sin darme cuenta, ya se estaba germinando en mi interior la semilla de la ense&ntilde;anza. En las guarder&iacute;as lo pas&aacute;bamos genial jugando con los ni&ntilde;os. Lo que m&aacute;s disfrut&eacute; fueron las visitas a las aldeas. All&iacute; visitamos algunas casas, nos invitaban a caf&eacute;, platic&aacute;bamos y rez&aacute;bamos. Despu&eacute;s, parte de la aldea (casi siempre mujeres) iban a una sala donde les d&aacute;bamos charlas sobre ecolog&iacute;a y dem&aacute;s temas sociales.<br /><br />En una aldea en la monta&ntilde;a, a la que me llevaron junto a una compa&ntilde;era (sol&iacute;amos ir por parejas), me qued&eacute; a dormir en casa de una pareja de ancianos entra&ntilde;ables. Fue una experiencia muy bonita cenar humildemente con ellos, en una casa sin luz. No te das cuenta de lo afortunado que eres hasta que te faltan cosas &ldquo;b&aacute;sicas&rdquo; y no echas en falta cosas que creemos que son imprescindibles. Fue una cura de humildad en toda regla, fue una experiencia &uacute;nica. A la ma&ntilde;ana siguiente, el &ldquo;alcalde&rdquo;, por llamarlo de alguna manera, de esa peque&ntilde;a aldea, me pidi&oacute; que diera una misa. Yo le contest&eacute; que no era cura, que estaba de voluntario nada m&aacute;s. Pero &eacute;l dijo que daba igual, que a la gente le har&iacute;a mucha ilusi&oacute;n y le vendr&iacute;a bien, adem&aacute;s me dec&iacute;a que yo ten&iacute;a mucha labia y era muy inteligente. Yo no sab&iacute;a c&oacute;mo decirle que no, por m&aacute;s que le explicara que no era cura y que yo ni pod&iacute;a, ni sab&iacute;a dar una misa. Pero &eacute;l segu&iacute;a insistiendo, as&iacute; que acept&eacute;, siempre me ha costado decir que no, y como dije en otro cap&iacute;tulo &ldquo;yo soy una persona de ir&rdquo;, as&iacute; que, pa&acute;lante. Me llev&oacute; junto a mi compa&ntilde;era a una peque&ntilde;a ermita y me di&oacute; un misal. Me dijo que solo ten&iacute;a que leerlo y explic&aacute;rselo a los asistentes. Me lo le&iacute; y pens&eacute; en qu&eacute; decir. Empez&oacute; a llegar gente a la ermita, unas diez o quince personas m&aacute;s o menos. Como hab&iacute;a una guitarra y sab&iacute;a algunas canciones religiosas (de un par de veces que toqu&eacute; en el coro del instituto y a&ntilde;os y a&ntilde;os cant&aacute;ndolas en el colegio) empec&eacute; la misa cantando (supongo que mal, nunca ha sido mi fuerte afinar). Hice un esfuerzo por recordar todas las misas a las que fui con mi abuela, pero al momento pens&eacute; que en verdad, esas misas eran un co&ntilde;azo. Me acord&eacute; de Aurelio, de Justo, de Javier y empec&eacute; a improvisar. Cantamos m&aacute;s canciones. Ten&iacute;an un cancionero y me dijeron las que se sab&iacute;an, yo no las hab&iacute;a o&iacute;do nunca, pero las empec&eacute; a tocar de aquella manera. Despu&eacute;s les le&iacute; parte del misal y les dije lo que hab&iacute;a entendido. Me acuerdo que les cont&eacute; algo que hab&iacute;a le&iacute;do por ah&iacute;, sobre la fe de un m&eacute;dico, no recuerdo muy bien la historia, pero hablaba de que igual que no vemos a Dios, un cirujano, cuando opera un cerebro no ve los pensamientos, pero ah&iacute; est&aacute;n, y en eso consiste la fe. Rezamos unas oraciones y hasta les di &ldquo;el cuerpo de Cristo&rdquo;. Yo pensaba que eso era un sacrilegio o algo, una ofensa a Dios, pero ah&iacute; estaba yo dando hostias y vino, metidisimo en el papel. La misa durar&iacute;a como media hora y al terminar les dije &ldquo;pues ya est&aacute;, pod&eacute;is ir en paz&rdquo; como tantas veces hab&iacute;a o&iacute;do antes. Al acabar, mi compa&ntilde;era no pod&iacute;a parar de re&iacute;r, aun no se cre&iacute;a que tuviera tanto morro para haber hecho la misa, pero yo me v&iacute; arrastrado por las circunstancias y no me arrepent&iacute; de ello.<br />&#8203;<br />Cuando otro cura de Honduras, llamado &Aacute;lvaro como yo tambi&eacute;n, se enter&oacute;, me dijo que me replanteara quedarme all&iacute; y hacerme cura. Lo dec&iacute;a medio en broma medio en verdad. Yo no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de hacerme cura, pero la experiencia de ir por las aldeas y de hablar con la gente, escucharlos y simplemente estar con ellos, era tentadora. Adem&aacute;s aquello era un para&iacute;so natural. Mi intenci&oacute;n inicial en el viaje era grabar un peque&ntilde;o documental, y as&iacute; hice, pero cada uno de los peque&ntilde;os trabajos que realic&eacute;, aunque fueran sencillos, humildes y no impactaran demasiado en el desarrollo y las vidas de las personas que all&iacute; viv&iacute;an (no hac&iacute;amos casas, no &eacute;ramos m&eacute;dicos, no hac&iacute;amos nada relativamente significante) me sirvi&oacute; para comprender muchas cosas, para madurar, para crecer como persona y sobre todo me ayud&oacute; en un momento de muchas dudas en mi vida. En septiembre empezar&iacute;a un master de guion en Salamanca, saldr&iacute;a de casa de mis padres, del huevito y de la zona de confort (aunque luego tuviera que volver un par de a&ntilde;itos m&aacute;s hasta que pude independizarme) y, el poder vivir esta experiencia me arm&oacute; de valor, de confianza y de amor.<br />Todo mi respeto a los misioneros, trabajadores de ONGs y fundaciones y sobre todo a los curas, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO VI: OPERARIO DE PISCINA]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-vi-operario-de-piscina]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-vi-operario-de-piscina#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:01:12 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-vi-operario-de-piscina</guid><description><![CDATA[En esta vida hay que tener contactos y yo, por suerte, tengo algunos muy valiosos. Entre ellos est&aacute; el de Anabel, la prima de mi madre, una de las mejores personas que conozco (me recuerda mucho a mi abuela Felisa que en paz descanse) y que siempre ha estado ah&iacute; para ayudarme, sobre todo en el tema laboral y, es a ella, a quien tengo que agradecerle que me consiguiera los siguientes trabajos que tan bien me vendr&iacute;an para ganar dinerito para mis cositas y que me hicieron crec [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4">En esta vida hay que tener contactos y yo, por suerte, tengo algunos muy valiosos. Entre ellos est&aacute; el de Anabel, la prima de mi madre, una de las mejores personas que conozco (me recuerda mucho a mi abuela Felisa que en paz descanse) y que siempre ha estado ah&iacute; para ayudarme, sobre todo en el tema laboral y, es a ella, a quien tengo que agradecerle que me consiguiera los siguientes trabajos que tan bien me vendr&iacute;an para ganar dinerito para mis cositas y que me hicieron crecer profesionalmente, y si bien no madurar del todo, s&iacute; acumular nuevas experiencias y conocimientos que os relatar&eacute; en este y posteriores cap&iacute;tulos. Entre los trabajos que me consigui&oacute; Anabel figuran los siguientes: operario de piscina, pinche de cocina en una residencia y vigilante de sala en el museo Reina Sof&iacute;a. Empecemos por el primero: operario de piscina.<br /><br />Corr&iacute;a el a&ntilde;o dos mil diez y era el &uacute;ltimo a&ntilde;o de carrera. En mayo me pregunt&oacute; Anabel si me interesaba trabajar en una piscina que me pillaba al lado de casa. Ser&iacute;an los fines de semana en verano. Encima no hab&iacute;a que hacer ning&uacute;n curso ni nada, solo ir y que te dijeran qu&eacute; ten&iacute;as que hacer. Obviamente dije que s&iacute; porque en Agosto hab&iacute;a planeado irme con mi amigo Javi a recorrer la costa andaluza en mi Chrysler Voyager, ya que, el verano anterior hab&iacute;amos recorrido la costa Mediterr&aacute;nea, desde Santa Pola hasta Cadaqu&eacute;s, buscando localizaciones para su nuevo cortometraje &ldquo;Ef&iacute;mera&rdquo;. Con el anterior, &ldquo;Cu&iacute;dala bien&rdquo; le hab&iacute;a ido genial en festivales y para el nuevo hab&iacute;a conseguido una subvenci&oacute;n bastante suculenta. Le quitamos los asientos, le pusimos un colch&oacute;n y tapamos las ventanas con unas cortinas; nos llevamos un camping gas (que no usamos) y fuimos de pueblo en pueblo buscando el sitio que reuniese todo lo necesario para poder rodar el corto. En muchos bares aunque ya sab&iacute;amos que no nos serv&iacute;a, les dec&iacute;amos que est&aacute;bamos buscando localizaciones para rodar una pel&iacute;cula, y nos sol&iacute;an invitar a copas. Por la noche volv&iacute;amos de fiesta y nos dec&iacute;an: los del cine!! venid a tomar unas copas. Conocimos a bastante gente y salimos todas las noches. Despu&eacute;s dorm&iacute;amos de mala manera en el coche y cuando a las diez de la ma&ntilde;ana hac&iacute;a un calor insoportable, nos &iacute;bamos a ba&ntilde;ar y a lavarnos en las duchas de la playa; busc&aacute;bamos alg&uacute;n sitio para comer, gastarnos parte del presupuesto destinado a localizar y part&iacute;amos al siguiente pueblo. Un d&iacute;a, mientras dorm&iacute;amos en el coche, como hac&iacute;a un calor infernal, sal&iacute; y busqu&eacute; un lugar tranquilo en la playa para dormir, una especie de p&eacute;rgola de madera con tablas en el suelo que me pareci&oacute; m&aacute;s fresquita que el infierno del coche; cuando me despert&oacute; Javi asustado porque no me encontraba, estaba rodeado de paral&iacute;ticos en ba&ntilde;ador; por lo visto era una zona reservada para ellos; dignamente me puse en pie, les salud&eacute; y nos fuimos a comer. Otra noche nos pillaron las fiestas de Palafrugell y acabamos en la plaza bailando el &ldquo;Follow the lider&rdquo;. Lo pasamos bastante bien, as&iacute; que quer&iacute;amos repetir otra vez por Andaluc&iacute;a y el dinero del trabajo me vendr&iacute;a de perlas. Ya sab&iacute;a de antemano que no iba a trabajar todo el verano, pero esas cosas uno se las calla y las dice cuando m&aacute;s conviene decirlas.<br /><br />Comenz&oacute; junio y las clases ya casi las hab&iacute;amos terminado. Ese a&ntilde;o rodamos el cortometraje final de carrera &ldquo;Inmortal&rdquo;, en mi pueblo y nos &iacute;bamos a graduar y acabar cinco maravillosos a&ntilde;os para saltar al abismo del &ldquo;y ahora qu&eacute;&rdquo; y la precariedad. A m&iacute; me hab&iacute;a quedado solo una para septiembre, pero no era nada grave, nunca pas&eacute; ning&uacute;n a&ntilde;o limpio. Casualmente, el profesor que me suspendi&oacute;, o mejor dicho, el profesor de la asignatura que yo suspend&iacute;, acabar&iacute;a actuando al a&ntilde;o siguiente en un cortometraje que dirigir&iacute;a nuevamente en Las Hurdes.<br /><br />Fui el primer s&aacute;bado a la piscina, me presentaron al resto de trabajadores: algunos con bastante solera, otros novatos como yo, me dieron una camiseta verde oscura con el escudo de la Comunidad de Madrid, unas botas de agua negras y unos pantalones grises con unos cuantos bolsillos (todav&iacute;a conservo toda esa ropa, y la utiliz&oacute; para trabajar en las fincas. Trece a&ntilde;os han pasado y la ropa est&aacute; perfecta. Qu&eacute; calidad de ropa joder y qu&eacute; amortizada que est&aacute; ya). Hab&iacute;a varios puestos: uno era en la taquilla, vender las entradas a las cientos de personas ansiosas de ba&ntilde;arse y pasar el d&iacute;a de calor en el agua (co&ntilde;azo y algo estresante); estar en el ropero guardando la ropita de los ba&ntilde;istas (bien); o estar dando paseitos por la piscina intentando en vano que cumplieran las normas b&aacute;sicas de uso y comportamiento (horror). Yo ten&iacute;a turno de tarde y entraba en plena hora punta. Los compa&ntilde;eros de la ma&ntilde;ana sal&iacute;an hartitos y nos daban el relevo con gusto. El turno de tarde ten&iacute;a sus cosas malas y sus cosas buenas. Las malas es que entrabas a saco con el aforo a tope, y desde el principio ya te tocaba estar dando la casca: no se puede comer aqu&iacute;, no se puede fumar, &iquest;porros, en serio?, controlaros un poco, no tir&eacute;is las pipas al c&eacute;sped por favor, no grit&eacute;is, os he visto colaros y un largo etc&eacute;tera que yo no sol&iacute;a seguir a rajatabla; digamos que yo sol&iacute;a hacer de poli bueno, del enrollado que te deja hacer lo que te d&eacute; la gana mientras no la l&iacute;es y le caiga una bronquita por tu culpa. Y as&iacute; se lo sol&iacute;a decir: a m&iacute; me da igual lo que hag&aacute;is, pasadlo bien, pero si me echan la bronca por vuestra culpa me voy a cagar en todos vosotros y voy a ser el t&iacute;o m&aacute;s pesao que os imagin&eacute;is. Tambi&eacute;n era jodido no poder ba&ntilde;arte con el calor&oacute;n y ver c&oacute;mo la gente se paseaba medio desnuda y se met&iacute;a al agua. No me gustaba mucho tampoco el griter&iacute;o, la mitad de los d&iacute;as iba con algo de resaca y la combinaci&oacute;n de calor y gritos era horrible. Ten&iacute;a tres jefes: uno era el puto Terminator, no te daba tregua, a otro se la sudaba todo y no sal&iacute;a del despacho y otro era un t&iacute;o majo de cara, pero por la espalda te podr&iacute;a clavar un pu&ntilde;al tranquilamente. Iban rotando. A Terminator le gustaba el rock, as&iacute; que, para ganarme su simpat&iacute;a y que no me diera la paliza constantemente, hablaba con &eacute;l de m&uacute;sica. Hab&iacute;a algunos grupos de los que no hab&iacute;a o&iacute;do hablar nunca, pero yo le dec&iacute;a que eran buen&iacute;simos. Tambi&eacute;n habl&aacute;bamos mucho de cine y nos recomend&aacute;bamos pel&iacute;culas. Al majo me lo camel&eacute; tambi&eacute;n enseguida y le doraba la p&iacute;ldora un poco para que me pusiera en el ropero, que era donde m&aacute;s me gustaba estar. Y cuando ven&iacute;a el tercero, la piscina era un desmadre, pero se autogestionaba de maravilla. Menuda fauna las piscinas p&uacute;blicas, nunca me han gustado, pero estaba cogiendo el punto de trabajar en una de ellas.<br /><br />Donde m&aacute;s me gustaba estar era en el ropero porque era donde m&aacute;s tranquilo y fresquito se estaba. Por suerte al resto de compa&ntilde;eros no les sol&iacute;a gustar y me toc&oacute; bastantes veces. Yo aprovechaba y como hab&iacute;a una biblioteca port&aacute;til a la que nadie hac&iacute;a mucho caso, cog&iacute;a un libro y me lo le&iacute;a durante las sopor&iacute;feras horas de la tarde, muchas veces luchando contra el sue&ntilde;o. All&iacute; descubr&iacute; a un escritor que me volver&iacute;a loco y se convertir&iacute;a al momento en mi escritor favorito: Hermann Hesse. Sin saber qui&eacute;n era cog&iacute; un libro titulado &ldquo;El lobo estepario&rdquo;, comenc&eacute; a leerlo y me atrap&oacute; al momento: El d&iacute;a hab&iacute;a transcurrido del modo como suelen transcurrir estos d&iacute;as; lo hab&iacute;a malbaratado, lo hab&iacute;a consumido suavemente con mi manera primitiva y extra&ntilde;a de vivir. Siempre me ha gustado leer, desde peque&ntilde;o (con ocho a&ntilde;os me le&iacute;a libros infantiles y publicaba una rese&ntilde;a en la revista de Escuelas Cat&oacute;licas, que era donde trabajaba mi madre. Con quince a&ntilde;os me le&iacute; la trilog&iacute;a entera de El se&ntilde;or de los anillos porque el profesor &ldquo;El tuiti&rdquo; mand&oacute; leerse el primer libro para clase y yo no me enter&eacute; de que se iba a estrenar la pel&iacute;cula, as&iacute; que, como mi abuela estaba en el hospital ingresada, aprovechaba las tardes mientras estaba con ella y me lo le&iacute;a. Tambi&eacute;n me hab&iacute;a le&iacute;do los libros que incomprensiblemente mandan en el colegio, por su dificultad a esas edades me refiero; libros como La Odisea y La Iliada, El s&iacute; de las ni&ntilde;as, El lazarillo de Tormes, El Quijote, Marianela, y una infinidad de cl&aacute;sicos que mis compa&ntilde;eros no se sol&iacute;an leer y yo s&iacute;, aunque muchas veces no me enterara de mucho. Ya en la carrera mis gustos versaron hacia el realismo sucio de Carver, Bukowski, Henrry Miller, S&aacute;nchez Drag&oacute;, Kennedy Tool, Salinger, Torcuato Luca de Tena, y una larga lista), as&iacute; que para m&iacute; era una oportunidad perfecta para seguir leyendo y que encima me pagaran por ello. Tambi&eacute;n estaba bien porque de vez en cuando alguna chica me preguntaba qu&eacute; estaba leyendo y se pon&iacute;a a hablar conmigo.<br /><br />Otra de las cosas que me gustaba de la piscina eran los viejos. Al principio cuando me daban la casca con historietas yo me inventaba alguna cosa que ten&iacute;a que hacer y me cambiaba de lugar, pero con el paso de los d&iacute;as y del aburrimiento, me acab&oacute; gustando hablar con ellos, m&aacute;s bien escucharlos cagarse en todo y hablar de tiempos mejores. El peor momento eran los minutos previos a cerrar; te convert&iacute;as literalmente en un pastor llevando a todas las ovejas hacia los vestuarios y a la salida, pero una vez que se iban qu&eacute; descanso, qu&eacute; silencio, qu&eacute; paz. Ese era el momento de fregar con un manguerote los ba&ntilde;os y baldear el suelo, vaciar las papeleras y dejarlo todo en orden. Me encantaba ir con la manguera y echar el agua a presi&oacute;n e ir acumulando la mierda en una esquina. Despu&eacute;s, cuando termin&aacute;bamos, nos ten&iacute;amos que esperar hasta las diez para poder salir, aunque no hubiera nada m&aacute;s que hacer. Algunos compa&ntilde;eros aprovechaban para darse un ba&ntilde;o, pero a m&iacute; me daba bastante asquete, as&iacute; que me daba una ducha en los ba&ntilde;os y me tumbaba en el c&eacute;sped a esperar, o hablar por tel&eacute;fono con una chica con la que estaba saliendo en ese momento.<br /><br />Fueron d&iacute;as felices. Nos coincidi&oacute; con algunos partidos del mundial y cuando no nos tocaba Terminator sal&iacute;amos a un bar a ver la primera parte y a las diez volv&iacute;amos y fich&aacute;bamos. Tuvimos la mala suerte de que la final nos toc&oacute; con Terminator, a quien el f&uacute;tbol se la sudaba de una manera incre&iacute;ble, as&iacute; que, por m&aacute;s que le rogamos, no nos dej&oacute; salir en la primera parte y la tuvimos que escuchar por la radio (fue bonito dentro de lo malo). Cuando nos dieron las diez, yo sal&iacute; escopetado a casa de un amigo, que viv&iacute;a a diez minutos de la piscina y donde estaban mis amigos viendo la final; corr&iacute; como un loco y pude disfrutar de la segunda parte y de la victoria de Espa&ntilde;a y la fiesta que se vivi&oacute; despu&eacute;s.<br /><br />A mediados de julio avis&eacute; de que en agosto no estar&iacute;a. Me invent&eacute; que ten&iacute;a que rodar un documental y que me daba mucha pena abandonarles, pero que era una oportunidad para mi carrera profesional; mentira cochina claro, ya sab&eacute;is a d&oacute;nde iba y, esta vez, sin excusa alguna, m&aacute;s que estar quince d&iacute;as de pueblo en pueblo saliendo y pas&aacute;ndolo bien. Nos despedimos y ah&iacute; acab&oacute; todo, de momento.<br /><br />En septiembre me ir&iacute;a a Estados Unidos tres meses, a aprender ingl&eacute;s, como ya coment&eacute; en un cap&iacute;tulo anterior, y la noche antes de irme, qued&eacute; con un amigo y dos amigas y salimos de fiesta por Metropolitano y al volver al barrio les dije que sab&iacute;a por d&oacute;nde se colaba la gente a la piscina y que si les apetec&iacute;a darse un ba&ntilde;o. As&iacute; que, nos colamos y nos ba&ntilde;amos desnudos, todo muy po&eacute;tico. Al d&iacute;a siguiente me fui&nbsp;a Estados Unidos a vivir otra aventura.<br /><br />Al verano siguiente, pese a que me dijeron que si me iba no me volver&iacute;an a llamar, me volvieron a llamar para trabajar en la piscina (los contactos, recuerden) y les volv&iacute; a decir que s&iacute;. Esta vez era turno de ma&ntilde;ana y toda la semana. M&aacute;s horas, m&aacute;s dinero. De lujo. Durante ese a&ntilde;o, dos mil once, y a mi vuelta de Estados Unidos, me estuve preparando para el examen de acceso a la escuela de cine de Cuba. Me quer&iacute;a presentar a la modalidad de guion. Estudi&eacute; bastante, le&iacute; muchos manuales, me pasaba muchas horas en la biblioteca. Tambi&eacute;n me saqu&eacute; un curso de Ayudante de direcci&oacute;n en la Ciudad de la Luz. Hab&iacute;a solo dos plazas para europeos; el examen se hac&iacute;a en Madrid y nos presentamos unas veinte personas de todo el continente. La parte de cultura general no se me dio mal. Luego hab&iacute;a que escribir un par relatos y por los resultados, el m&iacute;o no gust&oacute;. Uno de los relatos hablaba de cuando estaba en catequesis y, desde la inocencia de un ni&ntilde;o curioso, le pregunt&eacute; a una compa&ntilde;era que si me ense&ntilde;aba su cosita, yo le ense&ntilde;aba la m&iacute;a, pero el cura nos pill&oacute; y entr&oacute; en c&oacute;lera. El segundo relato trataba tambi&eacute;n de mi infancia, de cuando le clav&eacute; un dardo a mi hermano mayor en el gemelo, en la playa de vacaciones; mis padres se hab&iacute;an ido al hospital porque mi t&iacute;o Carlos, el hermano de mi madre se estaba muriendo; yo no sab&iacute;a muy bien qu&eacute; pasaba, pero lo intu&iacute;a, porque recuerdo que todas las noches rezaba para que no se muriera. En ambos relatos hablaba de mi relaci&oacute;n con Dios y de las veces que hab&iacute;a dejado de creer en &eacute;l y las veces en las que lo hab&iacute;a vuelto a encontrar. No aprob&eacute;. Me consol&oacute; que las dos plazas europeas las dejaron desiertas, mala promoci&oacute;n se ve que fuimos. Despu&eacute;s de ese baj&oacute;n (pensaba que me coger&iacute;an y pasar&iacute;a tres a&ntilde;os en Cuba aprendiendo a escribir y gozando) me apunt&eacute; junto a mi amigo Alex al m&aacute;ster de guion de Salamanca, y nos cogieron.<br /><br />En mayo volv&iacute; a la piscina con gran ilusi&oacute;n, le hab&iacute;a cogido mucho cari&ntilde;o y los compa&ntilde;eros, compa&ntilde;eras y jefes me ca&iacute;an bien. Pero ya sab&iacute;a que les iba a volver a dejar tirados en agosto, porque me iba de voluntario a Honduras con la fundaci&oacute;n Proclade, as&iacute; que, nuevamente me call&eacute; y esper&eacute; a los quince d&iacute;as previos.<br /><br />Ese verano estuvo muy bien, salvo los d&iacute;as que sal&iacute;a de fiesta, ya que, m&aacute;s de una vez, fui de empalmada. Las ma&ntilde;anas me gustaban m&aacute;s que las tardes aunque hubiera que madrugar o no dormir. Lleg&aacute;bamos y nos pon&iacute;amos a baldear, arreglar alguna cosa del jard&iacute;n, pintar las vallas o borrar los grafitis&nbsp;y despu&eacute;s nos &iacute;bamos a desayunar al bar de al lado hasta que abr&iacute;a la piscina. A m&iacute; me gustaba pintar y hacer cosas del jard&iacute;n, y era bastante r&aacute;pido, hasta que varios compa&ntilde;eros me dijeron que por favor hiciera las tareas m&aacute;s despacio, porque sino, nos mandar&iacute;an m&aacute;s. Intent&eacute; hacerles caso, pero siempre he sido un poco culo inquieto e ir a ralent&iacute; me resultaba complicado, pero no quer&iacute;a estar a malas con ellos, as&iacute; que bajaba el ritmo. Les volv&iacute; a contar la misma milonga del documental, que esta vez, aunque no fuera verdad del todo, tampoco era mentira, ya que mi intenci&oacute;n en Honduras, aparte de ayudar y realizar todas las tareas que me mandaran, era grabar un peque&ntilde;o reportaje. No s&eacute; si me creyeron o no, el caso es que me desped&iacute; de ellos, y me dijeron que entrar&iacute;a en una &ldquo;lista negra&rdquo; y no me volver&iacute;an a llamar, pero la verdad, que dos a&ntilde;itos hab&iacute;an sido m&aacute;s que suficientes. Lleg&oacute; agosto y me march&eacute; a Honduras. Adi&oacute;s piscina.<br /><br />Todo mi respeto a los operarios de piscinas p&uacute;blicas, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO V: CIUDAD FRONTERA]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-v-ciudad-frontera]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-v-ciudad-frontera#comments]]></comments><pubDate>Wed, 24 May 2023 09:00:01 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-v-ciudad-frontera</guid><description><![CDATA[Escribo este cap&iacute;tulo escuchando el &uacute;nico e incre&iacute;ble disco del grupo de rock &ldquo;Ciudad Frontera&rdquo; que se grab&oacute; hace ya casi catorce a&ntilde;os y que ha envejecido tan bien como un buen vino. El grupo lo form&oacute; Javier Macipe al poco de llegar a Madrid (a&ntilde;o dos mil cinco, que se dice pronto). Javi ven&iacute;a de tocar en Zaragoza con su grupo &ldquo;Pared con pared&rdquo; y quer&iacute;a formar una nueva banda en Madrid, para triunfar como estre [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><br /><font size="4">Escribo este cap&iacute;tulo escuchando el &uacute;nico e incre&iacute;ble disco del grupo de rock &ldquo;Ciudad Frontera&rdquo; que se grab&oacute; hace ya casi catorce a&ntilde;os y que ha envejecido tan bien como un buen vino. El grupo lo form&oacute; Javier Macipe al poco de llegar a Madrid (a&ntilde;o dos mil cinco, que se dice pronto). Javi ven&iacute;a de tocar en Zaragoza con su grupo &ldquo;Pared con pared&rdquo; y quer&iacute;a formar una nueva banda en Madrid, para triunfar como estrella del rock, como sue&ntilde;an tantos adolescentes que se quieren comer el mundo en los escenarios. El primer d&iacute;a de clase yo ya lo cal&eacute;, estaba apoyado en una pared con su chupa de cuero esperando a que empezaran las clases; como a m&iacute; se me hab&iacute;a pasado echar el plazo de la matr&iacute;cula me tocaron las clases de la tarde, no conoc&iacute;a a nadie y ten&iacute;a el miedo t&iacute;pico adolescente del primer d&iacute;a, cuando se forman los grupetes y temes quedarte fuera. Por aquel entonces todav&iacute;a se pod&iacute;a fumar en la Universidad, fue el &uacute;ltimo a&ntilde;o antes de que lo prohibieran (nunca se me olvidar&aacute; la imagen de un profesor ense&ntilde;&aacute;ndonos c&oacute;mo funcionaba una c&aacute;mara de v&iacute;deo, cigarrillo en mano sin dejar que se le cayera la ceniza. Est&aacute;bamos m&aacute;s pendientes de ver en qu&eacute; momento se le ca&iacute;a que de la propia c&aacute;mara, que era un trasto gigante), llegaba un poco tarde, y en el pasillo hab&iacute;a ya una buena humareda y varios grupos formados; yo iba con una camiseta de los Scorpions y una chupa vaquera desgastada, llevaba un piercing en la oreja, un pendiente, gre&ntilde;as desali&ntilde;adas y una coletilla un poco gitana, andaba fingiendo seguridad para disimular mi timidez, me acerqu&eacute; a Javi y le salud&eacute; y absurdamente le pregunt&eacute; si quer&iacute;a ser mi amigo (como si tuviera cinco putos a&ntilde;os), pero le hizo gracia y dijo que s&iacute;. A partir de ah&iacute; empezamos a salir bastante por la noche madrile&ntilde;a, que por aquel entonces era una aut&eacute;ntica gozada.<br /><br />Javi me coment&oacute; su idea de montar el grupo y se puso manos a la obra. La formaci&oacute;n inicial del grupo estaba compuesta por los grandes Ad&aacute;n Carreras, Javier Pell&iacute;n y Eduardo Mesa (despu&eacute;s lo sustituir&iacute;a Leo Batista) y os preguntar&eacute;is qu&eacute; cojones hac&iacute;a yo &iquest;verdad?, porque esto va de contar mis trabajos, pues aunque esto no fuera un trabajo como tal, yo era el ch&oacute;fer del grupo, bueno y tambi&eacute;n hac&iacute;a fotos de vez en cuando, pero revis&aacute;ndolas la mayor&iacute;a est&aacute;n borrosas (aunque en alg&uacute;n curr&iacute;culum he llegado a poner: fot&oacute;grafo de la banda de rock Ciudad Frontera).<br /><br />Por aqu&eacute;l entonces yo hab&iacute;a heredado de mi padre la maravillosa Chrysler Voyager (en realidad la compart&iacute;a con mis hermanos, pero solo la usaba yo), una monovolumen de siete plazas, con la puerta del medio corredera, una joyita con unos doscientos mil kil&oacute;metros a sus espaldas (con ella nuestros padres nos llevaron hasta Euro Disney. Mi hermano y yo &iacute;bamos en los asientos del medio y mi hermana sol&iacute;a ir tumbada en la parte de atr&aacute;s para no marearse y nos obligaba a escuchar constantemente a Laura Pausini). Ya hab&iacute;a hecho varios viajes con ella junto a mis amigos, pero fue con el grupo cuando m&aacute;s candela le metimos. El grupo empez&oacute; a hacer conciertos en Madrid, en la m&iacute;tica &ldquo;Boca del lobo&rdquo; sobre todo, y en otros garitos. Y pronto les salieron bolos fuera de la capital y para eso necesitaban transporte, as&iacute; que Javi me propuso llevarlos y yo, como siempre, no me pude negar. Pareciera que les estaba haciendo un favor, pero irse de gira con veinte a&ntilde;os con un grupo de rock&hellip; No s&eacute; yo creo que el favor me lo hac&iacute;an ellos a m&iacute; por brindarme esa oportunidad. Una de mis pelis favoritas por aquel entonces era &ldquo;Casi famosos&rdquo; y yo me sent&iacute;a como en esa peli, salvando las distancias claro, desde un prisma mucho m&aacute;s castizo y can&iacute;. Carg&aacute;bamos todos los instrumentos en el maletero y el pasillito del coche, haciendo un buen Tetris&nbsp;eso s&iacute;. El coche no ten&iacute;a lector de Cds, pero yo ten&iacute;a un casette con un cable que se conectaba en un discman y as&iacute; es como escuch&aacute;bamos la m&uacute;sica en los viajes. En esos viajes conoc&iacute; una barbaridad de grupos gracias a la sabidur&iacute;a musical de Javi, Edu, Ad&aacute;n y Pell&iacute;n y sin Spotify&nbsp;por aquel entonces, eso para m&iacute; era como descubrir el Santo Grial. En los conciertos mientras ellos estaban tocando, yo, como estaba s&oacute;lo en el p&uacute;blico la mayor&iacute;a de las veces y era el &uacute;nico que se sab&iacute;a las canciones, le dec&iacute;a a la gente que era el manager y que se acordaran del nombre del grupo porque lo iban a reventar. Tambi&eacute;n lo hac&iacute;a para que me invitaran a cubatas, porque andaba escaso de dinero como siempre. Y para ligar claro (no siempre funcionaba, bueno ser&eacute; sincero, pocas veces funcionaba).<br /><br />Tocamos (hablo en plural porque yo me sent&iacute;a parte de la banda) en C&aacute;ceres, Zaragoza, Jara&iacute;z e infinidad de pueblos de Arag&oacute;n, a parte de Madrid claro, seguro que me dejo alguno importante. Y desde el d&iacute;a de antes yo ya estaba nervioso y feliz por vivir otra aventura. La ruta comenzaba en Marqu&eacute;s de Vadillo, que era donde viv&iacute;a Javi en aquel entonces (todav&iacute;a no estaba Madrid R&iacute;o tan bonito como est&aacute; hoy) sub&iacute;amos por General Ricardos hasta Matilde Hern&aacute;ndez (metro Oporto) donde viv&iacute;a Ad&aacute;n (la cantidad de buenos momentos que hemos pasado en esa casa: conciertos, cenas, fiestas; en una recuerdo que hab&iacute;a un grupo cubano y entre los invitados estaba una joven&nbsp;y desconocida Ana de Armas que todos nos quer&iacute;amos ligar claro; grabaciones, all&iacute; rodamos el primer videoclip de la banda &ldquo;Princesa canaria&rdquo; todo un hit que deber&iacute;a haber sonado en todas las radios, conciertos despu&eacute;s del grupo Decarneyhueso y m&aacute;s grabaciones, y un sin fin recuerdos, todos, en los que fuimos muy felices; en mi memoria&nbsp;guardar&eacute; tambi&eacute;n la &uacute;ltima cena de despedida antes de que Ad&aacute;n dejara ese piso con esa azotea que tanto nos ha dado) y donde ten&iacute;an el local de ensayos (en una sala de al lado, all&aacute; por el dos mil siete, estren&eacute; mi primer corto, codirigido y hecho con mucho amor (y poco conocimiento) con compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de clase; despu&eacute;s se organiz&oacute; un concierto de la banda y una batucada (qu&eacute; fiesta amigos, qu&eacute; fiesta nos corrimos, cada uno de los que fue lo recuerda desde su perspectiva, la m&iacute;a est&aacute; algo nublada, pero creo que todos lo pasamos realmente bien)). Despu&eacute;s de recoger a Ad&aacute;n en Oporto &iacute;bamos hasta Aluche a por todos los trastos de Pell&iacute;n (qu&eacute; bien suena una bater&iacute;a pero qu&eacute; co&ntilde;azo cargar con ella y todo lo que ocupa), recog&iacute;amos a Edu por Eugenia de Montijo y part&iacute;amos rumbo al pueblo que tocara. Rock and roll.<br /><br />Podr&iacute;a escribir unas cuantas historias sobre los previos al concierto, los conciertos y las fiestas despu&eacute;s de los conciertos, pero por cuidar mi reputaci&oacute;n y la de los miembros de la banda lo dejar&eacute; para la imaginaci&oacute;n de los lectores, tampoco hay que dar muchas pistas para que os hag&aacute;is una idea, ya lo dice el dicho: &ldquo;sexo, drogas y rock and roll&rdquo;. Solo contar&eacute; una que me hace especial gracia. Acabamos un concierto en Zaragoza y despu&eacute;s ten&iacute;amos que ir a un pueblo para dar otro concierto. Yo durante el concierto me esforc&eacute; sobre manera y no prob&eacute; gotica de alcohol, ya que ten&iacute;a que conducir y dentro de lo que cabe era responsable, no olvidemos que la seguridad de la banda depend&iacute;a de mi destreza al volante, as&iacute; que me tom&eacute; varios Red Bull para aguantar. Al acabar el concierto recogimos y cargamos todo en la Chrysler. Antes de salir de Zaragoza nos par&oacute; la Guardia Civil, control de alcoholemia. Yo no hab&iacute;a tomado nada y sab&iacute;a que iba a dar negativo, pero aun as&iacute; me puse bastante nervioso, el Red Bull me hab&iacute;a acelerado. El guardia civil me hizo soplar y yo siempre he tenido un pel&iacute;n de asma, as&iacute; que no era capaz de soplar lo suficiente; vuelta a empezar &ldquo;perd&oacute;n se&ntilde;or agente, estoy un poco nervioso&rdquo;. El guardia me miraba muy sospechoso &ldquo;sople mas cojones&rdquo;, yo sopl&eacute; con todas mis fuerzas hasta que casi me desmayo, pero consegu&iacute; que el pitorrito pitara y obviamente di negativo. Ante la duda del agente, que no para de mirarnos (el resto de la banda s&iacute; hab&iacute;a bebido &ldquo;un poquito&rdquo;) me hizo bajar del coche y hacer esos t&iacute;picos ejercicios de equilibrio que te mandan hacer para demostrar tu destreza, o torpeza. Me concentr&eacute; y consegu&iacute; realizar todas las gilipolleces que me mand&oacute; hacer el guardia. Como segu&iacute;a dudando, me oblig&oacute; a abrir el maletero, yo le rogu&eacute; que no me hiciera sacar las cosas, porque estaban metidas como encaje de bolillos y eso, le hizo dudar a&uacute;n m&aacute;s al guardia, as&iacute; que me hizo sacar todos los instrumentos y abrirlos. Al no encontrar lo que buscaba me dijo que circulara, y yo, un poquito cabreado, le dije que me podr&iacute;a ayudar a guardarlo todo otra vez; me mir&oacute; bastante desafiante y se fue. Tardamos un ratito en volver a guardar todo otra vez. Y ah&iacute; est&aacute;bamos, en mitad de la noche, en mitad de la carretera, en mitad de Zaragoza, guardando los instrumentos para seguir con nuestro viaje. Al poco de salir de la ciudad, ya entrando en otro pueblo, &iexcl;zas! Otro control de alcoholemia. No me lo pod&iacute;a creer. Par&eacute; al lado del guardia y le ense&ntilde;&eacute; el pitorrito &ldquo;Buenas se&ntilde;or agente, me acaban de hacer soplar en Zaragoza y he dado negativo, no me importa volver a soplar, pero le pido con todo mi coraz&oacute;n que no me haga sacar otra vez todos los trastos del maletero&rdquo;. Por suerte este guardia era m&aacute;s majo que las pesetas &ldquo;Qu&eacute;, &iquest;sois una banda de rock?&rdquo;, &ldquo;S&iacute;, Ciudad frontera, venimos de tocar en Zaragoza y vamos a no recuerdo qu&eacute; pueblo&rdquo;, &ldquo;Qu&eacute; bien, pues tened cuidado en la carretera que no os salga ning&uacute;n animalico&rdquo; y nos dej&oacute; marchar.<br /><br />En diciembre de dos mil ocho, ya con un buen pu&ntilde;ado de canciones en la mochila, se comenzaron los ensayos para la grabaci&oacute;n de lo que ser&iacute;a el primer disco, ese que lo iba a reventar y con el que se conseguir&iacute;an muchos m&aacute;s bolos por toda la pen&iacute;nsula. Nos fuimos una semana al pueblo de Javi, en Ari&ntilde;o (ya hab&iacute;amos vivido otra bonita experiencia all&iacute; en dos mil seis, el rodaje de &ldquo;Cu&iacute;dala bien&rdquo; y era como estar en casa, ya que los habitantes nos recib&iacute;an con el mayor cari&ntilde;o posible). All&iacute; nos dejaron una antigua casa (la del maestro) para que nos aloj&aacute;ramos. Los ensayos eran en el teatro. Mi funci&oacute;n durante toda la semana, a parte de llevarles y traerles, fue la de cocinero. No es que fuera muy h&aacute;bil, pero lo que importaba era la intenci&oacute;n, as&iacute; que me llev&eacute; unas cuantas recetas de mi santa madre y las puse en pr&aacute;ctica y, mientras cocinaba para el grupo, la llamaba para que me fuera guiando. No hubo especiales quejas y se comieron todo lo que les di (ensayar da mucha hambre). Al acabar los ensayos se organiz&oacute; un concierto como agradecimiento. Yo ayud&eacute; como camarero en la barra, pero como dije en el cap&iacute;tulo uno, no es que se me diera muy bien y, chupito que serv&iacute;a, chupito que me beb&iacute;a. Tuve la suerte de conocer a una chica genial, de la que r&aacute;pidamente me enamor&eacute;. A la ma&ntilde;ana siguiente, con una buena resaca encima, yo me tuve que volver antes con Leo, el guitarrista, porque ten&iacute;a que trabajar en Madrid. Fue bastante dura la vuelta, pero ya estaba acostumbrado a conducir largas distancias sin haber dormido mucho. Adem&aacute;s estaba muy feliz de haber conocido a esa chica, de los ensayos, de esa semana compartiendo piso con todos ellos, del concierto, y no paramos de hablar y agradecer lo afortunados que &eacute;ramos. A mitad de camino, por una nacional en mitad de Teruel y subiendo un peque&ntilde;o puerto, nos empez&oacute; a nevar bastante. Leo nunca hab&iacute;a visto la nieve (es Brasile&ntilde;o) y me hizo parar para tocarla. A m&iacute; no me hac&iacute;a mucha gracia parar en mitad del puerto nevado (no llevaba cadenas y la Chrysler estaba algo viejita ya), pero solo por ver su cara de emoci&oacute;n par&eacute; y los dos disfrutamos como ni&ntilde;os jugando con la nieve. Llegamos sanos y salvos a Madrid.<br /><br />A los meses siguientes comenz&oacute; la grabaci&oacute;n del disco en Zaragoza, en el estudio de Rafa Dom&iacute;nguez, quien hab&iacute;a sido guitarrista de &iexcl;Enrique Bunbury! uno de los &iacute;dolos de Javi y m&iacute;o. Yo ah&iacute; no ten&iacute;a nada que hacer, pero cada vez que pod&iacute;a me escapaba para ver la grabaci&oacute;n, y as&iacute; ten&iacute;a la excusa de quedar con la chica de la que me hab&iacute;a enamorado, que viv&iacute;a en Zaragoza. Fueron d&iacute;as muy excitantes y bonitos; ver c&oacute;mo se iba haciendo el disco, yo que nunca hab&iacute;a estado en algo parecido, fue una pasada.<br /><br />En dos mil nueve y dos mil diez la banda dio unos cuantos conciertos m&aacute;s, pero ser m&uacute;sico es una profesi&oacute;n muy complicada, es una carrera de fondo y la cosa se fue desvaneciendo poco a poco hasta que finalmente el grupo se deshizo.<br /><br />Doy gracias por haber sido parte de ese sue&ntilde;o, que aunque no fuera a m&aacute;s, nos dio mucho y nos hizo conocer a personas geniales, pasarlo piruleta y vivir, que es lo m&aacute;s importante. Ojal&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a, qui&eacute;n sabe, a la banda le de por volver a juntarse, como hicieron los &ldquo;H&eacute;roes del silencio&rdquo; en dos mil siete (concierto por cierto que pude disfrutar en La Romareda junto a mi hermano y primos) y regalarnos un par de conciertos, no s&eacute;, yo lo dejo caer (eso s&iacute;, yo ya no tengo energ&iacute;as para pegarnos esas palizas en la carretera).<br /><br />Todo mi respeto a los ch&oacute;feres, sobre todo de bandas de rock, para mi uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.<br />&#8203;<br />Os dejo un v&iacute;deo y unas fotos para complementar la lectura:<br /><span><a href="https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D08SHBZpkEbk%26fbclid%3DIwAR3MzuyP0aQMvTG31cunuHWUj6pUEdoAfsFlOGzEqYaiFc-gHOfZBQfOQkY&amp;h=AT1HjI3NjzSV9TAWkuqUzO5OP7_zgMiRMD-yuo6MBxvG8Vrk6JMSo-FTbPEcHZP4_VB3pWurhm04-uXO9BmTMh1oy5cZ59Q2a10zvgIv8xZjtg5ki7uvfOqcNOzZp5a8DZsTFP4mwZvyBPFVkA&amp;__tn__=-UK-R&amp;c[0]=AT2_SLIyIibMUX5b_2Cn-ZjzNBW6xSEJgOr2SUT0Ra7haKmyXuHHWtxNIrYjh_WLv0wzPEi--K-PJ5aUySBePm2SakNh2noGZ8r6c87R7V-w815QXf6T8gVqf4KS3I5xdFDOBSNbaG_kCryBLzPXeTxqUJE9zjGE-sLo_6trkzxVBhJ1DfaN5Q" target="_blank">https://www.youtube.com/watch?v=08SHBZpkEbk</a></span></font></h2>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[CAPÍTULO IV: LONDRES]]></title><link><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-iv-londres]]></link><comments><![CDATA[https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-iv-londres#comments]]></comments><pubDate>Tue, 07 Mar 2023 16:14:50 GMT</pubDate><category><![CDATA[Uncategorized]]></category><guid isPermaLink="false">https://www.alvaromoriano.com/relatos-reflexiones-e-inquietudes/capitulo-iv-londres</guid><description><![CDATA[En el verano de 2007 me surgi&oacute; la posibilidad de ir con una Beca Leonardo el mes de Julio a Londres para &ldquo;mejorar&rdquo; mi ingl&eacute;s y trabajar. A mi nunca me hab&iacute;an dado ninguna beca; nunca he sido un estudiante modelo ni he sacado notas brillantes; siempre me he mantenido en la tabla media, en el pelot&oacute;n, lo que viene siendo la c&oacute;moda mediocridad: ni destacar por abajo ni por arriba. Yo siempre he sido de ir tirando e ir sac&aacute;ndome las casta&ntilde; [...] ]]></description><content:encoded><![CDATA[<h2 class="wsite-content-title"><font size="4"><span style="color:var(--primary-text)">En el verano de 2007 me surgi&oacute; la posibilidad de ir con una Beca Leonardo el mes de Julio a Londres para &ldquo;mejorar&rdquo; mi ingl&eacute;s y trabajar. A mi nunca me hab&iacute;an dado ninguna beca; nunca he sido un estudiante modelo ni he sacado notas brillantes; siempre me he mantenido en la tabla media, en el pelot&oacute;n, lo que viene siendo la c&oacute;moda mediocridad: ni destacar por abajo ni por arriba. Yo siempre he sido de ir tirando e ir sac&aacute;ndome las casta&ntilde;as del fuego. Por otro lado, mi ingl&eacute;s deber&iacute;a de ser bueno, ya que, tengo familiares biling&uuml;es, pero por desgracia para m&iacute;, en el sistema educativo en el que crec&iacute; se estudiaba ingl&eacute;s con unos dibujos de un bicharrajo amarillo (no recuerdo ni su nombre) y los profesores, aunque eran buena gente, no es que fueran muy estrictos (ten&iacute;amos un profesor que en las clases de ingl&eacute;s tocaba canciones &iexcl;en espa&ntilde;ol!, qu&eacute; bien lo pas&aacute;bamos cantando: la guaracha, es un canto, que en La Habana se invent&oacute;&hellip;). Y como he dicho al principio, yo no era un estudiante modelo, y como heredaba los libros de mi hermana mayor, borraba por encima los ejercicios, lo justo para que se pudieran ver m&aacute;s o menos las respuestas, y los copiaba todos como una rata de alcantarilla (en otra asignatura, en Cultura Cl&aacute;sica, en Cuarto de la ESO, cog&iacute; un trabajo suyo entero, borr&eacute; con t&iacute;pex la nota y su nombre, los apellidos no hac&iacute;a falta, y puse el m&iacute;o. Fue muy divertido cuando el profesor me puso un diez y a mi hermana el a&ntilde;o anterior un 9). Tiene delito que tambi&eacute;n me fuera de intercambio un mes a Boston, cuando ten&iacute;a quince a&ntilde;os y tampoco aprendiera mucho. Antes de ir, no s&eacute; porqu&eacute;, me aprend&iacute; de memoria las letras de "Let it be" de los Beatles y "Hotel California" de los Eagles, pensando que me servir&iacute;a para algo, pero no fue as&iacute;. Tambi&eacute;n me aprend&iacute; la frase &ldquo;I don&acute;t care&rdquo;, que la utilizaba constantemente cuando no sab&iacute;a qu&eacute; responder.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">Al empezar la Universidad abandon&eacute; el ingl&eacute;s y lo poco que sab&iacute;a se me fue oxidando bastante. Adem&aacute;s, las pel&iacute;culas y series las ve&iacute;a en espa&ntilde;ol (&iexcl;qu&eacute; horror!). Y volviendo al tema de la beca. Como todo en esta vida, o te ganas por tus medios las cosas o te las dan por enchufe, y ese fue mi caso. &iquest;C&oacute;mo a un estudiante mediocre que no sabe ingl&eacute;s le iban a dar sino una beca en Londres? pues por enchufe.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">As&iacute; que, ah&iacute; que me fui yo con un grupo de unos veintipico valencianos (que s&iacute; sab&iacute;an ingl&eacute;s) un mes a Londres. Siendo sincero, mi inter&eacute;s no era aprender ingl&eacute;s, sino conocer otro pa&iacute;s, salir de fiesta y pas&aacute;rmelo bien con los espa&ntilde;oles con los que iba. Qu&eacute; tontolaba pensar&eacute;is algunos, y raz&oacute;n no os falta, pero ten&iacute;a diecinueve benditos a&ntilde;os, y no los quer&iacute;a malgastar.<br /></span><br /><span style="color:var(--primary-text)">Al llegar nos alojaron en un hostal. Yo compart&iacute;a habitaci&oacute;n con otros tres chavales que por suerte o desgracia para m&iacute;, iban buscando lo mismo que yo. Por las ma&ntilde;anas &iacute;bamos a clases de ingl&eacute;s y al cabo de unos d&iacute;as, nos asignaron para ir a trabajar a diferentes sitios, para coger soltura con el idioma y experiencia laboral que poner en nuestros curr&iacute;culos. A m&iacute; me toc&oacute; junto a otros compa&ntilde;eros trabajar de teleoperador, &iexcl;teleoperador a un pavo que no sabe ingl&eacute;s!. Yo no dije nada claro, ten&iacute;a que guardar las apariencias, pero sab&iacute;a que eso iba a estar condenado al fracaso. Las clases y el trabajo eran obligatorios y hab&iacute;a que hacer una especie de cuaderno de bit&aacute;cora de cada d&iacute;a, para justificar la beca. Yo pens&eacute; que en cuanto se enterasen de que era un fraude me mandar&iacute;an de vuelta para Espa&ntilde;a. Adem&aacute;s, era de los mayores y ya nos llamaron un par de veces la atenci&oacute;n a m&iacute; y a los de mi cuarto por salir de fiesta y armar jaleo en la habitaci&oacute;n, as&iacute; que, solo faltaba eso para que tuvieran la excusa perfecta para largarme de all&iacute;. Por suerte, me llevaba muy bien con todos los compa&ntilde;eros y eso ayudaba.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">El primer d&iacute;a en la &ldquo;oficina&rdquo; desde donde llam&aacute;bamos fue un cachondeo. No me acuerdo de absolutamente nada de lo que ten&iacute;amos que vender o informar, solo recuerdo que aprend&iacute; bastantes insultos en ingl&eacute;s. Yo ten&iacute;a preparado un guion que le&iacute;a e intentaba pronunciar lo mejor posible, pero nada m&aacute;s decir &ldquo;Hello&rdquo;, ya sab&iacute;an que era extranjero y cuando me hablaban con un acento m&aacute;s cerrado que el culo de un preso en los ba&ntilde;os de la c&aacute;rcel, no entend&iacute;a nada, yo volv&iacute;a a comenzar el guion intentando pronunciar mejor, pero o me colgaban o me insultaban la mayor&iacute;a de las veces, alguna llamada era amable, incluso en alguna consegu&iacute; acabar el guion entero y, creo que hasta hubo algo de entendimiento y una despedida cordial, pero el resto de las veces les sol&iacute;a pasar el tel&eacute;fono a los compa&ntilde;eros para que se echaran unas risas.<br /></span><span style="color:var(--primary-text)">El trabajo por suerte no prosper&oacute; para ninguno, ya que, nadie quer&iacute;a ser teleoperador, as&iacute; que nos cambiaron a otros sitios. Y por suerte los monitores no se enteraron de mi ineptitud.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">El siguiente trabajo que nos asignaron fue repartir flyers (imposible recordar nuevamente de qu&eacute; cojones eran) por la zona del estadio del Arsenal. Nos dieron unos chalecos amarillos y nos dieron los flyers para repartir. El barrio no era muy all&aacute; que digamos, pero me gustaba estar en la calle. Poco duramos tambi&eacute;n en ese trabajo, nadie quer&iacute;a repartir flyers. Nos volvieron a cambiar y a mi me toc&oacute; con una compa&ntilde;era en una tienda de segunda mano &ldquo;Cancer Research&rdquo;. Y ah&iacute; ya me qued&eacute; lo que quedaba de mes y, ni tan mal. Me dedicaba a ordenar la ropa, a cambiar el escaparate y a hacer alguna que otra venta, pero como a mi compa&ntilde;era se le daba mejor el ingl&eacute;s la dejaron a ella que se encargara del trato con los clientes y yo me dediqu&eacute; b&aacute;sicamente a planchar en la trastienda, tranquilito y escuchando m&uacute;sica (recuerdo que no paraba de sonar Enrique Iglesias en el radio). La plancha era de las de vapor, una maravilla.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">Fueron d&iacute;as muy felices. Los fines de semana &iacute;bamos de excursi&oacute;n y sal&iacute;amos de fiesta sin que se enteraran los monitores (se enteraban seguro pero hac&iacute;an o&iacute;dos sordos). Entre semana &iacute;bamos a clases de ingl&eacute;s y a los trabajos. A m&iacute; me encantaba ir a esa tienda, ordenar los art&iacute;culos, clasificarlos en la trastienda, tirar los que ya no quer&iacute;an vender (algunos me los quedaba yo y aun los conservo: un vhs de "Pulp Fiction", un disco de "Deep Purple"&hellip;) y planchar, c&oacute;mo me gustaba planchar con esa m&aacute;quina de vapor, qu&eacute; tranquilito estaba y qu&eacute; poco ingl&eacute;s aprend&iacute;a. Las tardes en el hotel (nos cambiaron del hostal a un hotel en "Nothing Hill") eran como estar en un campamento y mi habitaci&oacute;n sol&iacute;a ser la elegida para hacer las &ldquo;reuniones&rdquo; (era la habitaci&oacute;n m&aacute;s grande y con salida directa a la calle, poco h&aacute;biles estuvieron los monitores). Tuve tiempo hasta para enamorarme. Obviamente entre nosotros habl&aacute;bamos en espa&ntilde;ol, solo habl&aacute;bamos en ingl&eacute;s cuando est&aacute;bamos en alg&uacute;n bar y quer&iacute;amos ligar.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">Y b&aacute;sicamente ese fue mi mes en Londres, en donde se supon&iacute;a que iba a mejorar mi ingl&eacute;s y coger experiencia laboral. Lo primero no lo consegu&iacute;, aunque algo s&iacute; que refresqu&eacute; el idioma (siempre pienso que no tengo ni idea y luego algo s&eacute;, vamos que me puedo defender, he viajado solo por Estados Unidos y sigo vivo) y en cuanto a la experiencia laboral, pues varios trabajos absurdos m&aacute;s para la colecci&oacute;n. Aguant&eacute; todo el mes, cumpl&iacute; con mis tareas y el cuaderno de bit&aacute;cora y me dieron un diploma que no me ha servido para nada, m&aacute;s que para recordar lo bien que lo pas&eacute; y los amigos y amigas que hice.<br /> </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">Despu&eacute;s de esa experiencia me propuse aprender ingl&eacute;s, me apunt&eacute; a varias academias los a&ntilde;os posteriores, pero tarde o temprano las acababa dejando (una la dej&eacute; porque me fui de copas con el profesor y me tir&oacute; los trastos y aunque me ca&iacute;a muy bien, no acababa de ser c&oacute;moda la situaci&oacute;n). En 2010 estuve tres meses en Estados Unidos, en Montana, en casa de mis primos, con la intenci&oacute;n de aprender de una vez por todas el jodido idioma, incluso iba a la Universidad de oyente, hasta hice una peque&ntilde;a conferencia del cine de Almod&oacute;var, pero me acab&eacute; apuntando al club de espa&ntilde;ol y hablaba casi m&aacute;s en espa&ntilde;ol que en ingl&eacute;s con los del grupo. Me apunt&eacute; all&iacute; tambi&eacute;n a clases de ingl&eacute;s para inmigrantes; era un grupo de lo m&aacute;s entra&ntilde;able con gente de todas las edades y de pa&iacute;ses muy diversos. He de decir que veo todo ya desde hace mucho tiempo en versi&oacute;n original y eso, aunque no lo parezca, hace que aprendas sin darte cuenta. Mi mayor logro fue sacarme el B2 para apuntarme al m&aacute;ster de profesorado. Por aquel entonces estaba trabajando de vigilante de sala en el museo Reina Sof&iacute;a y, me imprim&iacute; muchas tarjetas tama&ntilde;o mano con mucho vocabulario, para estudiar mientras estaba aburrido en la sala, pero eso es otro cap&iacute;tulo y faltan muchos trabajos de por medio hasta llegar todav&iacute;a hasta all&iacute;.<br />&#8203; </span><br /><span style="color:var(--primary-text)">Todo mi respeto a los teleoperadores, repartidores de flyers y dependientes de una tienda, sobre todo a los que planchan, para m&iacute;, uno de los trabajos m&aacute;s duros que hay, y no todo el mundo vale para ejercer como es debido.</span></font><br /><br /></h2>]]></content:encoded></item></channel></rss>